La RSE es la única solución a los fallos inherentes del sistema capitalista, asegura especialista.

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Juan Royo, economista empeñado en divulgar los beneficios de la RSE como herramienta de gestión empresarial. Foto: D. Surutusa

Actualmente la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) a nivel global ha tenido un crecimiento importante, debido a que la transparencia es un magnífico logro que por lo menos ha ayudado a denunciar comportamientos no adecuados de las empresas que se dedican a propagar la RSE. Por ello, ahora sólo queda mover a la acción por parte de los stakeholders, explicó el economista español Juan Royo.

El asesor, nacido en Zaragoza, posee una especialidad en Responsabilidad Social Corporativa y actualmente es profesor en la Universidad de Zaragoza y en CESTE Escuela de Negocios; además de ser investigador asociado de ECODES, se ha empeñado en divulgar los beneficios de la RSE como herramienta de gestión empresarial (y corporativa), con los conocimientos adquiridos a lo largo de su trayectoria, quien nos brindó una entrevista para conocer algunas tendencias de la Responsabilidad Social Empresarial en este año.

—En tu opinión, ¿qué beneficios aporta la RSE a los involucrados?

Principalmente, alinear los intereses de todas las partes interesadas en la empresa en la línea del desarrollo sostenible y, al mismo tiempo, evitar comportamientos cortoplacistas y miopes que pueden generar distorsiones en los mercados.

—¿Cuál consideras que es el mejor indicador para medir la RSE?

Para las empresas cotizadas en Bolsa, los índices de sostenibilidad (STOXX; FTSE4Good; Dow Jones Sustainability; STOXX ESG Leaders; STOXX Sustainability…), y para las no cotizadas, sus propias memorias de sostenibilidad que les permiten generar indicadores y medir su evolución y el grado de cumplimiento de los objetivos marcados.

—¿Los indicadores han ayudado para hacer las prácticas más transparentes?

Por supuesto; no obstante, falta una mayor labor de comunicación por parte de las compañías a la hora de explicitar sus buenas prácticas. De esa manera se generaría un efecto imitación.

Sin duda, las compañías siguen pecando de falsa modestia, y ante el riesgo de que se les acuse de marketing verde prefieren no comunicarlas.

—¿Qué trae el 2015 en Responsabilidad Social Empresarial?

El debate entre voluntariedad y obligatoriedad de la RSE se verá definitivamente superado en cuanto los directivos de las empresas adopten la RSE, como un planteamiento estratégico y transversal que genera un beneficio sostenible y una óptima gestión de los riesgos inherentes a su negocio.

—¿Cuáles son las nuevas tendencias?

A pesar de que la productividad de la tecnología ha costado muchos puestos de trabajo, en estos momentos es capaz de generar también nuevas formas de relaciones beneficiosas en términos económicos y sociales: la colaboración (consumo colaborativo, por ejemplo), la gestión de equipos, la flexibilidad laboral (que no la precariedad), la conciliación, la movilidad y la eficiencia energética.

—¿Tiene larga vida la RSE?

De hecho, es la única solución a los fallos inherentes del sistema capitalista. Transparencia, calidad y ética. No hay alternativa.

—¿Qué se puede hacer para fomentar la responsabilidad social?

Las redes sociales, los blogs, los congresos, las reuniones informales son una lluvia fina que poco a poco va calando entre las ONG, empresas, corporaciones y ciudadanos. Sin embargo, deben ser los líderes empresariales (los que tienen verdadera capacidad de influencia) los responsables de su efectiva implantación.

Publicado en El Economista