La mayoría de las empresas en México sufre de escasez de talento y motivación de sus empleados 

El dinamismo y evolución de las economías industriales muestran que las organizaciones que se basan en la generación de valor mediante el conocimiento han generado más de la mitad del Producto Interno Bruto mundial. Según la firma internacional de consultoría Accenture, cada vez es más habitual que el éxito económico dependa de saber emplear más eficazmente los activos intangibles de una organización, como los conocimientos, las competencias, actitudes y potencial innovador de sus colaboradores.

La mayoría de las empresas en México sufre de escasez de talento y motivación de sus empleados, lo que genera una situación de desventaja competitiva, afirmó Luis Valls, director del primer banco de talento en México.

Esta noticia nos permite reflexionar sobre la importancia del talento para una organización y la generación de valor agregado para nuestro país, ya que los conocimientos, la experiencia, destrezas y actitudes de las personas son factores clave para mejorar la competitividad e innovación en el contexto nacional.

Algunas compañías invierten recursos importantes para identificar y desarrollar el talento de sus colaboradores. Por su parte, las universidades e instituciones educativas desarrollan estrategias para incrementar y fortalecer la calidad educativa que facilite el desarrollo de las competencias de los jóvenes que se incorporan al ámbito laboral. Sin embargo, en el estudio denominado La escasez de talento continúa de la firma Manpower Group se revela que 36% de los empleadores presentó escasez de talento durante 2014, el cual representa el porcentaje más alto en siete años. Dicha escasez de talento se presenta en la falta de especialistas en oficios manuales calificados. Según la investigación, los principales motivos son la falta de competencias técnicas (habilidades duras) (35%), la falta de candidatos disponibles (31%), la falta de experiencia (25%) y la falta de competencias en lugar de trabajo (19%).

En el contexto global, la organización mundial Adecco presentó el año pasado el The global talent competitiveness index 2013, el cual es un estudio que evalúa el impacto del talento en la competitividad de 103 países, que representan 86.3% de la población mundial y que generan 96.7% del PIB mundial. Las variables de análisis fueron principalmente: la efectividad gubernamental para mejorar las condiciones de vida de la población, el gasto en investigación y desarrollo para la generación de patentes, la flexibilidad de mercado laboral para generar fuentes de empleo, la disposición de mano de obra calificada egresada de universidades y capacitada en las empresas, la movilidad social que representa la migración, las evaluaciones internacionales en lectura, matemáticas y ciencias, el número de alumnos inscritos en educación superior y la calidad de la educación universitaria. El campeón fue Suiza, con una calificación de 74.83, seguido de Singapur, con una evaluación de 70.34, y México se posicionó en el lugar número 70 en talento y competitividad, con un índice de 41.04, lo cual no resulta un buen indicador en comparación con Chile, calificado en la posición número 31, con un índice de 53.75. Todas y cada una de estas variables representan un reto de competitividad para nuestro país, por lo que su evolución deberá estar presente en el marco de la agenda nacional.

El contexto global exige una transición hacia la economía del conocimiento, lo cual implica un mayor grado de interacción entre la información y la tecnología, una demanda más elevada de habilidades que aporten un valor agregado y una mayor valoración de la capacidad para aprender nuevos conocimientos, ya sea en el ámbito escolarizado u organizacional.

Son muchas las medidas que México deberá adoptar para impulsar su talento y mejorar la competitividad; destacan las estrategias educativas, así como la capacitación y desarrollo del personal de las organizaciones, los cuales requieren fortalecerse con mayor regularidad y deberán ser pertinentes con las necesidades de la sociedad y del sector productivo. De igual forma, la educación continua adquiere fundamental importancia para garantizar un aprendizaje permanente. Por otro lado, tanto el fácil acceso a la información, reducir las brechas tecnológicas, fortalecer los esquemas de contratación y compensaciones, así como retener el talento de las organizaciones, serán aspectos prioritarios para potenciar el capital intelectual y mejorar la competitividad nacional.

Publcado en El Universal