La UE plantea leyes para los robots bajo la premisa de que la tecnología evoluciona, pero los dilemas morales siguen siendo los mismos.

Si los robots van a quitar el empleo a millones de personas, tendrán que contribuir al fisco.

Los logros de la revolución 4.0

Drones, coches que se conducen solos y brazos articulados que realizan complejas operaciones quirúrgicas teledirigidos a distancia, lo cual ya son habituales. Se calcula en todo el mundo que hay 1,7 millones de robots y su crecimiento es imparable. Los robots no son más que máquinas equipadas con sensores e interconectadas para recabar datos: una simple ordeñadora puede ser tratada como un robot.

Nadie duda de que la nueva generación sea más sofisticada y autodidacta. Para afrontar los retos que estos ejemplares realizarán, los parlamentos han llegado a la conclusión de que es necesario elaborar un estatus legal de la “persona electrónica”. La propuesta viene de la comisión de asuntos jurídicos del Parlamento Europeo donde se ha aprobado un informe cuyo objetivo es regular la inteligencia artificial, crear un registro de robots e impulsar una agencia dedicada a estos menesteres. Uno de los ejes que dota de un código ético a esta oleada de máquinas listas, siempre bajo la premisa de que la tecnología evoluciona, pero los dilemas morales siguen siendo los mismos.

Europa no quiere que con la robótica le ocurra lo mismo que con Internet:

La normativa ha avanzado a un paso mucho más lento que la realidad. Y que parte de ello están las tres leyes que el escritor Isaac Asimov estableció en 1942 y las cuales son:

  1. Un robot no hará daño, así como ni por inacción afectar a un ser humano.
  2. Un robot debe obedecer las órdenes dadas por los humanos, excepto si entran en conflicto con la primera ley.
  3. Un robot debe proteger su propia existencia en la medida en que esta protección no entre en conflicto con la primera o la segunda ley.

Hay una cuarta ley que la han propuesto los sindicatos españoles, candidatos franceses y Bill Gates.

4. Presentar su declaración de impuestos. (que paguen impuestos)

Ingresos que las haciendas deberían dedicarse a reciclar a los trabajadores para nuevas tareas no automatizables y a estimular sectores de automatización, como la educación y la sanidad. Las economías están ya inundadas de mano de obra mal pagada, donde los empresarios van a encontrar muy poco incentivo para sustituirla por máquinas. Se tiene colas de ciudadanos jóvenes y bien formados que están dispuestos a hacer el trabajo del robot por menos dinero. Se asume que los robots son ya “una realidad en expansión” y que es necesario abordar la responsabilidad, la seguridad y la gestión de riesgos relacionados con su actividad. Los expertos ya han advertido de que “es posible que algunos avances de la inteligencia artificial nos desestabilicen y algunas naciones no se adapten bien.

De los aspectos más complicados tiene que ver con quién es responsable en caso de un accidente:

  • En lugar de cargar la responsabilidad al fabricante, se plantea que los robots tengan un seguro obligatorio.
  • Hacer compatible la seguridad y la protección de datos.
  • Los robots no pueden funcionar sin un intercambio de información, de modo que habrá que vigilar quién tiene acceso a esos datos.
  • Existe una dimensión económica no menos sensible: si los robots acaparan los trabajos de los humanos, tendrán que asumir también algunas de sus cargas. Por ejemplo, las tributarias.

Fuente: El Pais