El grupo de pequeños empresarios que se dedican a la producción de harina de arroz, teme que con recientes disposiciones tomadas de manera inmediata por el Ministerio de Agricultura y Ganadería, se pongan en peligro al menos 4.000 empleos.

Desde hace más de una semana pequeñas empresas que se dedican a la importación de miga de arroz para procesar harina, se han visto obstaculizadas para traer el producto al país, ya que según explican, el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), ha incorporado nuevos requisitos para poder importar sin emitirles ningún aviso previo, con el fin de “dejarlos fuera del mercado”.

“Ellos nos han restringido la entrada, las importaciones no las han cerrado, pero piden una serie de requisitos que como pequeños y medianos empresarios no podemos cumplir”, aseguró uno de los representantes del sector.

De acuerdo con los comerciantes, días atrás, importar el producto era más fácil, el trámite lo podían realizar en las oficinas del MAG y en aduanas, además las muestras para análisis de laboratorio las hacían en la frontera, y el embarque debía recibir tratamiento fitosanitario al ingreso al país, durante dos horas.

Sin embargo, desde el pasado 9 de febrero, para poder ingresar producto, el MAG ha emitido nuevas disposiciones, sin darles margen de maniobra a los pequeños empresarios.

Los representantes del sector indican que ellos son generadores de fuentes de empleo directas e indirectas, en áreas como transporte, mano de obra, molineros, cargadores, vendedores, contadores, tramitadores y otros más, que se encargan de llevar el sustento a sus hogares.

Sin embargo, al dominar este mercado los grandes empresarios, todo esto puede perderse, aseguran.

El tiempo que requieren para sacar todos los requisitos que les pide la cartera de Estado, puede llevarlos a quebrar, aseguran.

No solo por no tener la materia prima para el producto, sino porque también existen perdidas económicas por la negativa, y deben invertir en cada uno de los trámites que deben realizar para cumplir cada disposición.

Por ejemplo el análisis de laboratorio tiene un costo estimado de US$180, y pedir documentos originales también tiene su precio.

“A nosotros nos afecta, nos ponen barreras para traer la miga de arroz que es con lo que trabajamos, y no lo hacen en otras cosas. Además no se tiene alerta fitosanitaria para que digan que esto es por lo que no puede entrar el producto”, resienten.

Publicado en El Salvador.com