Atreverse a cambiar es sólo una cuestión de actitud, ¡aprende a reinventarte!

  1. Dejar ir los apegos

El apego es una de las raíces de todo sufrimiento los budistas lo establecen. Nos apegamos a todo tipo de cosas, incluso a las nociones de auto-destrucción más estúpidas en el universo ¿Estás apegado a algo? ¿Qué tanto? ¿Ese apego te está alejando de algo importante para ti? ¿Te hace sufrir?

Tienes que dejar la ilusión de lado y saber que todo algún día puede llegar a separarse.

  1. Dejar de lado la culpa

La culpa no cumple absolutamente con ninguna función en la vida. ¿Qué se puede resolver con culpa?

Sólo te mantiene atado a la auto-mortificación y a la tristeza.

  1. Dejar de lado los pensamientos negativos

Pensamientos pesimistas y las actitudes negativas te mantienen encerrado en un aura oscura que contagia todo lo que haces y se vuelven peligrosas para ti. Hay que entender que los pensamientos influyen en las acciones y en el mundo que nos rodea.

  1. Dejar de ser tan autocrítico

Somos nuestro mayor dolor de cabeza. Nos criticamos con la mejor de las intenciones, sobrepasamos los límites y la autocrítica se convierte en mensajes que te quitan poder.

Deja ir esas actitudes y sé amable y gentil contigo mismo.

  1. Dejar ir los prejuicios

El prejuicio es una actitud que te mantiene amargado y resentido. Restringe de las oportunidades de comunicarte de manera efectiva con los demás.

  1. Dejar ir los pensamientos compulsivos.

¿Sigues haciendo algo sólo porque sientes que debes hacerlo sin tener ninguna razón aparente? Este es el momento de reflexionar con honestidad sobre su utilidad y sus efectos secundarios.

  1. Dejar de lado la necesidad de ser aprobado por los demás

Tendemos a buscar la aprobación de los demás. Es un comportamiento de búsqueda de atención que amenaza constantemente nuestra confianza en nosotros mismos y en nuestra autenticidad.

  1. Dejar de lado las creencias que te limitan

Nuestros límites son impuestos por nosotros mismos. La vida no tiene límites definidos, pero sí los tienen nuestras creencias. Aprender a identificar aquellas que disminuyen tus posibilidades y oportunidades de una vida mejor, hay que déjalas ir.

  1. Dejar de lado los rencores

Hay que ponerlo de esta manera; los rencores son malos para el corazón. Mantenerlos el tiempo o la cantidad suficiente en tu cabeza, tarde o temprano tu salud sufrirá.

La ciencia a demostrando la relación entre las enfermedades del corazón y las emociones como la ira y el rencor.

  1. Dejar la actitud de “mañana lo puedo hacer”

Táctica que tiene tu subconsciente para tratar de evitar el cumplimiento de tareas importantes. Trata de pensar en ello cuando estés pensando en tomar esa actitud y conscientemente empújate a hacer, por lo menos, la primera parte de la actividad. Realizar la tarea como la parte más difícil es sólo el comienzo.

  1. Dejar ir los pensamientos de ansiedad

Nacen de nuestro miedo a lo desconocido y a la incertidumbre sobre el futuro. La idea de que algo desagradable pueda pasar es sólo un pensamiento irreal que hemos creado nosotros mismos. Pregúntate a ti mismo: “¿Este pensamiento ha sido basado en pruebas reales?”.

  1. Dejar ir las angustias pasadas

Un corazón roto puede tomar bastante tiempo para sanar. Tu corazón se bloquea cuando tu mente sigue divagando sobre el mismo pensamiento. Entender que tenerlo rompe, no significa que es la pérdida lo que le hace sufrir, sino la idea que creamos en nuestras cabezas sobre esa pérdida.

  1. Olvídate de los malos recuerdos

Recordamos cosas desagradables que suscitan algunos sentimientos tristes en nosotros. Los malos recuerdos te hacen revivir esos momentos tristes en el presente, haz el esfuerzo por mantenerlos dónde están: en el pasado.

  1. Dejar ir las cosas inútiles

Nos apegamos a todo tipo de cosas, que desordenan nuestra vida con una gran cantidad de cosas inútiles, pero déjalas ir, te asegura simplificar tu ambiente de vida y de trabajo.

  1. Aléjate de las malas compañías

Personas a tu alrededor si no son sinceras, envidiosas o muy pesimistas, mantente alejado de ellas.

  1. Dejar ir la idea de que eres el producto de tu pasado

Caemos en la creencia de que estamos determinados por nuestras experiencias pasadas. Es limitar nuestra visión sobre las posibilidades futuras, ya que somos presos de creer que el futuro sólo va a ser igual a como ha sido nuestro pasado.

  1. Dejar ir la idea de sentirte identificado con tu trabajo/papel

Los riesgos de la vida moderna. Son los papeles de un trabajador cada vez más especializados, pensamos que nosotros somos parte de nuestras funciones. Esto nos hace perder la perspectiva de nuestra verdadera naturaleza.

  1. Dejar de lado los hábitos contraproducentes

Patrones repetitivos de comportamiento que te obstaculizan o te distraen de un comportamiento constructivo y productivo. Cualquier cosa, desde ver demasiada televisión y comer en exceso hasta un comportamiento autodestructivo como el abuso de drogas.

  1. Intentar no tomarse las cosas como algo personal

Estamos perturbados emocionalmente porque interpretamos las palabras y las acciones de los otros desde una perspectiva muy subjetiva. Tomar las cosas personales nos irritamos, nos decepcionamos y sentimos tristeza. En cambio, cuando se mira la vida desde un punto de vista más distante y objetivo, logramos un equilibrio emocional centrado en nuestras prioridades.

  1. Dejar de fijarte tanto en el reloj y en tu celular

Son las mayores fuentes de estrés, no es realmente el tiempo, sino nuestra percepción de él. Estamos esclavizados por este concepto, incluso en los momentos de ocio. El reloj devora gran parte de nuestra verdadera libertad y espacio. Aprende a vivir los momentos de la vida sin estar preocupado constantemente, puede ser liberador y muy productivo.