El modelo resulta un reto para los emprendedores, pero es necesario conocer sus beneficios para el desarrollo del capital humano en las compañías.

n39La formación para los emprendedores en competencias de negocios es vital para la supervivencia de los mismos. Aquéllos más preparados tendrán mejores oportunidades para ser exitosos.

Las competencias en los negocios hacen referencia a aquellas habilidades necesarias para desempeñar las funciones clave en los diferentes niveles de la organización, desde las más básicas hasta las más estratégicas, que permitan lograr los objetivos y metas planteados.

Aunque cada vez se habla más de este modelo de formación para los negocios, la trascendencia de trabajar a partir de competencias en el ámbito empresarial no es del todo clara.

De hecho, uno de los primeros retos del tema es comprender el modelo y los beneficios que éste aporta para el desarrollo del capital humano de las compañías.

En este sentido, vale la pena explicar que las competencias son aquellos comportamientos observables que se orientan a la resolución de problemas, siempre en busca del crecimiento del negocio.

Este modelo permite la profesionalización de la ejecución de las actividades clave, es decir, estandariza qué es lo que se espera de cada colaborador.

Además es un aporte a la optimización de los recursos porque se tiene claridad sobre cuáles son las tareas que cada quien debe realizar. También es relevante para el cumplimiento de las metas en los tiempos establecidos.

De manera general, se puede decir que las competencias permiten crear organizaciones sólidas en cuanto a la formación de su capital humano, pues pueden funcionar como una guía o lineamiento para los procesos de selección, contratación, capacitación y evaluación de los trabajadores según los comportamientos requeridos para el desempeño óptimo de su labor y el logro de objetivos.

Asimismo, contribuyen a que los negocios presten atención a la agenda de capital humano alineada al sector para el que brindan sus servicios.

La incorporación de modelos de capacitación y certificación de competencias laborales empieza a ser una realidad en algunas organizaciones que han adoptado estándares, como el diseñado por el Tecnológico de Monterrey, reconocido por el Gobierno federal y la Secretaría de Educación Pública (SEP) a través del Consejo Nacional de Normalización y Certificación de Competencias Laborales (Conocer), para certificar la competencia de consultor de negocios.

El área de Recursos Humanos debe ser la principal promotora de este tema, por ello, el último de los retos que nombraremos aquí, pero no por ello el menos importante, es el de posicionarla como Dirección Estratégica para el desarrollo de la compañía, que permita trascender del esquema de la nómina a visualizar la aportación que puede tener en la empresa para su mejora continua.

Este artículo forma parte de la Revista Digital Casuística editada por el Centro Internacional de Casos.

RH como principal promotor del esquema

Es necesario profesionalizar las áreas de Recursos Humanos para implementar el modelo de competencia y orientarlo al desarrollo de los colaboradores y de la organización. Aplicar el esquema de trabajo en el sector empresarial exige distinguir tres ejes de competencias:

Propias de la función: Aquellas orientadas a la práctica de las tareas clave.

Personales: Tienen que ver con la mejora del individuo, en ellas recae su solidez. Entre ellas se encuentran: Seguridad y confianza en sí mismo, liderazgo y autoliderazgo, autogestión, autoconocimiento, comunicación y el manejo de equipos de alto rendimiento, entre otras.

Estratégicas: Son las que dan respuesta a las megatendencias del entorno global empresarial y, en materia de competitividad, a las necesidades del sector al que atiende la compañía. En este eje destacan: la creatividad, el emprendimiento y la innovación en cuanto a procesos, diseño y estructuras organizacionales.

También se incluye en este segmento la utilización de las tecnologías aplicadas al crecimiento de las empresas, pues más allá de usarlas como herramientas de trabajo, se busca emplearlas para promover y escalar el negocio a otro nivel, así como para impulsar la interacción entre los colaboradores por medio de, por ejemplo, ecosistemas digitales de aprendizaje y universidades corporativas.

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Fuente: El Economista