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A pesar de los avances que se han registrado en México en materia de igualdad de género en décadas recientes, las mujeres que gobiernan y legislan siguen siendo una minoría, según los datos que muestra el mapa político del país.

A pesar de los avances que se han registrado en México en materia de igualdad de género en décadas recientes, las mujeres que gobiernan y legislan siguen siendo una minoría, según los datos que muestra el mapa político del país.

Ahora mismo, por ejemplo, en ninguna de las 32 entidades hay una gobernadora, y en las nueve donde habrá elección de gobernador este año, las candidatas de los principales partidos representan una proporción menor respecto a los hombres.

Otro dato: en México, solo en siete de cada 100 municipios hay una alcaldesa, y tanto en el Congreso federal como en cada una de las legislaturas estatales son más los diputados que las diputadas (del total de legisladores locales, las mujeres representan el 29%).

“Todavía hay fuertes resistencias, a veces, o la gran mayoría inconscientes, porque tienen que ver con un asunto cultural, donde los hombres están en la política, nos llevan mucha ventaja, traen muchas alianzas entre ellos, traen muchas complicidades… y las mujeres no, las mujeres hemos estado fuera”, dice en entrevista Patricia Mercado, secretaria del Trabajo del Distrito Federal y quien compitió por la presidencia de la República en 2006 con el extinto Partido Alternativa Socialdemócrata.

“Las mujeres vamos entrando, pero eso implica que hay muchísimas resistencias de decir: ‘A ver, por qué le vamos a dar lugar a las mujeres'”, agrega.

En México, donde autoridades de distintos niveles preparan actividades para conmemorar el Día Internacional de la Mujer el próximo domingo 8 de marzo, las mujeres representan 51.2% de la población, según el censo de 2010.

¿Podría haber pronto una gobernadora?

En los nueve estados donde hay elección para gobernador el próximo domingo 7 de junio, también son minoría las mujeres que serán candidatas con los partidos con mayor peso: Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).

El PRI tendrá como candidata en Nuevo León a Ivonne Álvarez, y en Sonora, a Claudia Pavlovich. En el caso del PAN, en Michoacán eligió como abanderada a Luisa María Calderón, y en San Luis Potosí, a Sonia Mendoza. En Guerrero, el PRD tratará de ganar con Beatriz Mojica, y en Colima, con Martha Zepeda.

En la historia de México solo seis mujeres han sido gobernadoras: Griselda Álvarez (Colima), Beatriz Paredes (Tlaxcala), Dulce María Sauri (Yucatán), Rosario Robles (Distrito Federal), Amalia García (Zacatecas) e Ivonne Ortega (Yucatán).

“Es un lugar común decir que no existe interés de parte de las mujeres, o que no están lo suficientemente preparadas para participar en campañas, para cargos de elección”, dice en entrevista la doctora Gabriela Cano, académica en el Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México.

Sin embargo, agrega, la falta de capacidad puede estar presente en ambos sexos, así que no se trata de una cuestión que se defina por el género.

“Los políticos, sean hombres o sean mujeres, en muchos casos no tienen la suficiente preparación, o la suficiente experiencia política”, dice la académica.

La situación en el Congreso

La reforma política promulgada en 2014 estableció que debe existir una paridad en las candidaturas para la Cámara de Diputados y el Senado, para que sea un 50% para mujeres y otro 50% para hombres, y se promueva la igualdad de género.

Esa medida se aplicará por primera vez para las elecciones de junio próximo para renovar la Cámara de Diputados.

 

En la actualidad, en la Cámara baja, hasta el 4 de marzo, hay 206 mujeres, lo que representa el 41.2% de los legisladores. En el Senado, son 45, el 35%.

Y más allá de las cifras, dice la diputada federal zapoteca Eufrosina Cruz, del PAN, en el Congreso existe una “bola de cristal” donde los hombres toman decisiones y las mujeres son relegadas.

“Más que machismo, en el espacio donde se toman las decisiones en el Congreso, pues son muy pocas las que entran en esa bola de cristal. Los coordinadores son puros hombres… Entonces, desde ahí mismo no existe ese equilibrio, de toma de decisiones y de igualdad, cuando hay mujeres con gran capacidad, con gran trayectoria”, dice en entrevista.

“En las negociaciones están los hombres, en los acuerdos están los hombres, en esa bola de cristal todavía no podemos entrar, y es ahí donde queremos entrar, y ahí es en donde tenemos que llegar… al final el cerebro no tiene sexo, pero lo importante es dar esa apertura, y esa oportunidad, que cada quien demuestre sus capacidades”.

En 2007, Cruz se postuló para ser presidenta municipal de Santa María Quiegolani, Oaxaca, cuyo sistema de usos y costumbres prohibía que una mujer se presentara a las elecciones. Ella ganó, pero la Asamblea Municipal desconoció su triunfo.

A partir de lo ocurrido, presentó una iniciativa y se lograron reformas en Oaxaca para garantizar el derecho de las mujeres a votar y ser votadas para cargos públicos. A la postre, antes de ser legisladora federal plurinominal, Cruz se convirtió en la primera mujer indígena en presidir la mesa directiva del congreso oaxaqueño, en 2010.

Las cuotas de género

Desde la perspectiva de la doctora Cano, las cuotas de género son una “medida indispensable” para avanzar en la igualdad, ante obstáculos culturales que inhiben la participación de las mujeres.

Hasta el momento en México solo existe una cuota de este tipo para las candidaturas a los congresos, pero no se aplica en espacios como el gabinete presidencial, donde ahora únicamente hay cuatro mujeres al mando de secretarías: Claudia Ruiz Massieu en Turismo, Rosario Robles en Desarrollo Social, Mercedes Juan en Salud y Arely Gómez, recientemente ratificada como nueva titular de la Procuraduría General de la República (PGR).

“Creo que los políticos, los titulares del poder Ejecutivo, federal y estatal, deben considerar el tener un equilibrio en sus gabinetes, buscando siempre a la persona más capacitada para ejercer un cargo, que tenga calificaciones técnicas, y experiencia política, para ejercer los cargos, y tener presente que en estos nombramientos se está jugando también la equidad entre hombres y mujeres”, opina Cano.

Cambio de paradigma

Un primer paso para lograr el equilibrio en los espacios de poder, comenta Cruz, es que las propias mujeres dejen atrás la cultura del miedo, para incursionar en la vida pública del país, aunque eso implique el riesgo de ser “blanco” de críticas y cuestionamientos.

“Muchas veces reciben críticas muy fuertes de las propias mujeres. Yo creo que se tienen que ir rompiendo esos paradigmas culturales, de las propias mujeres, y también que los partidos se vayan sensibilizando en ese tema. Que de verdad manden candidatas o candidatos, en distritos o en estados donde pueden competir, y no en distritos donde se pierda”.

“(Se requiere) que nosotras mismas nos atrevamos a exigir, y a arrebatar los espacios que merecemos. Pero primero tenemos que creérnosla”, asegura la legisladora.

Publicado en CNN