Muchos caemos presa de riesgos imprevistos, creyendo que salieron de la nada o que no podían haberse anticipado, lo cual no siempre es cierto

n68Muchos caemos presa de riesgos imprevistos, creyendo que salieron de la nada o que no podían haberse anticipado. A continuación tres motivos por los que nos cegamos al riesgo, y qué podemos hacer al respecto.

El beneficio. Cuando las cosas están yendo bien, tendemos a volar alto y a dejarnos llevar por la emoción de los beneficios. Entonces, ¿qué podemos hacer para no caer en esta trampa? Una cosa sería formular rutinariamente la siguiente pregunta simple: ¿Qué es lo que mis éxitos no me están dejando ver? Si lo hiciéramos, los inversionistas que tengan una buena racha pudieran registrar distintamente las condiciones del mercado, y los negocios que experimentan enorme éxito con el lanzamiento reciente de productos no estarían ciegos a la competencia inminente.

Costos hundidos. ¿Por qué seguimos tirando dinero bueno al malo? Estudios muestran que pudiéramos tender a rehuir a ver nuestras pérdidas en la vida, y que algunas personas son más adversas a esto que otras. Para no caer en esta trampa, deberíamos ser más honestos con nosotros mismos respecto a inversiones fallidas y aprender que enfrentar las pérdidas es mejor que evitarlas. Una forma de encararlo es automatizar el análisis de costos hundidos a su proceso de estrategia. Programe un análisis así cada mes, para verificar conscientemente lo que usted o su equipo han hecho.

Aversión futura. Otro escollo es lo que llamo ‘aversión futura’; asumir que dado que el futuro es desconocido, no puede ser probado. Como resultado, de cara a decisiones sobre el futuro pudiéramos depender exclusivamente de datos presentes en lugar de intentar evaluar y probar lo desconocido. Además, a menudo buscamos evitar el castigo por errores, y aun así los estudios muestran que el castigo mejora el aprendizaje después de un error. Para no caer en esta trampa, especialmente con el paisaje comercial cambiando tan frecuentemente como lo hace, tenemos que volvernos menos aversos a actuar sin datos. Dar pasos chicos para probar ideas pudiera ser mejor que el proceso de pensamiento más antiguo de antemano. También, si no funciona, tenemos que reenmarcar el “castigo” como redirección útil para que podamos probar la siguiente idea.

Fuente: The Harvard Business School / Dr. Srini Pillay, CEO de NeuroBusiness Group y autor de muchos libros, incluyendo ”Life Unlocked: 7 Revolutionary Lessons to Overcome Fear”