De los 80 a 2010, La proporción de mexicanos en pobreza de ingresos creció a 66.8%, de los años 80 a 2010

La estrategia macroeconómica de mantener castigados los sueldos por debajo del crecimiento de la inflación ha resultado ser una eficiente fábrica de pobres en México. De hecho, la indebida utilización del salario mínimo como ancla inflacionaria ha degradado los niveles de ingreso y bienestar de la gran mayoría de los trabajadores.

Para colmo, el abarrotamiento de los mercados de trabajo, que presiona los salarios a la baja, se sumó a lamano negra de una política salarial retrógrada seguida por los recientes gobiernos, que en lugar de promover la generación de empleos dignos, ha sido utilizada como instrumento antinflacionario, acrecentando dramáticamente el déficit de trabajodecente en el país, señala un análisis elaborado por José Luis Calva, economista e investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), denominadoDilapidación del bono demográfico y costos sociales del neoliberalismo.

El investigador plantea que los gobiernos mexicanos persisten en una política económica en la que los salarios están perdiendo la batalla frente a la inflación; en la queanclan las remuneraciones a la baja, lo que ha traído el empobrecimiento de las mayorías y un paupérrimo crecimiento del mercado interno, con efectos negativos incluso sobre el producto interno bruto.

Los bajos salarios respecto del crecimiento de los precios, sin embargo, no condujeron a la generación de más empleos. En consecuencia, las prácticas neoliberales han resultado ser una eficiente fábrica de pobres. Así, señaló, mientras de 1963 a 1981 disminuyó en México el número de pobres de 77 a 48.5 por ciento del total de la población, de los años 80 a 2010 la proporción de mexicanos en pobreza de ingresos creció a 66.8%.

El análisis, publicado por la Universidad Obrera de México, expone que durante 32 años deexperimentación laboral los incrementos del salario mínimo han sido fijados con base en la inflación proyectada. Sin embargo, la inflación real siempre es mayor que la estimada, lo que ha provocado el deterioro prácticamente ininterrumpido de los salarios reales. De ahí que de 1983 a 2014 los trabajadores mexicanos vieron desplomarse su poder de compra a una tercera parte, por lo que ahora adquieren menos de 30 por ciento de lo que compraban con sus ingresos hace tres décadas.

pobres

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Argumento espurio

Pero además, como los incrementos al mínimo han servido de ancla para las negociaciones de los trabajadores de todos los sectores, los salarios de las ramas federales también perdieron 64.4 por ciento de su poder de compra en el mismo lapso.

Expone que es un argumentoespurio señalar que los aumentos salariales superiores al crecimiento de los precios provocan presiones inflacionarias. Durante la época del desarrollo estabilizador en el país, los incrementos a los mínimos fueron siempre superiores al crecimiento de la inflación y se mejoró la distribución del ingreso.

Calva detalla que debido a la falta de empleo y los bajos salarios desde los años 80, alrededor de 12 millones de mexicanos emigraron al extranjero; 2.6 millones se encuentran en el desempleo abierto, ya que no consiguen trabajo ni siquiera por una hora a la semana; 6.4 millones se encuentran en el desempleo encubierto (no buscan empleo porque no creen conseguirlo), y 29.3 millones están en la economía informal, con pobres retribuciones y sin seguridad social.

De esta forma, gran parte delbono demográfico del país se está perdiendo o transfiriendo al extranjero, principalmente a Estados Unidos, concluye.

Publicado en La Jornada