No solo al talento, sino a la fibra humana de su equipo.
Un 5% a nivel global son psicópatas.
Una persona que trabaja en un entorno laboral tóxico pierde al menos 10 años de vida.

Un estudio, titulado “Los jefes tóxicos”, donde se preguntó a miles de empleados de todos los sectores y categorías profesionales, acerca de cuáles habían sido los comportamientos más irritantes de sus superiores.

Por parte de los mandos, un estudio ha reportado los comportamientos y reportes del persona hacia los mandos lo siguiente:

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Faltas de respeto

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Prepotencia

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Incompetencia directiva

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Falta de apoyo al aquipo

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Ausencia de trato humano

Completan a este cuadro, las malas credenciales, especialmente si se tiene en cuenta porque un día destacaron como buenos profesionales.

El manual del mal jefe incluye otros defectos

La indefinición a la hora de marcar objetivos

  • No escuchar a los demás
  • Colgarse medallas
  • Incumplir lo prometido
  • No reconocer un buen trabajo
  • Cambiar mucho de opinión

No hay nada más decepcionante que un jefe que no defienda a su equipo

O que no sabe estar a la altura de las circunstancias en un momento delicado.

Aunque cuando realmente el mando traspasa la línea de no retorno

Con sus subordinados es cuando fallan en los “momentos de la verdad”

Por ejemplo, si ha fallecido un familiar de un colaborador

y aun así le exige que siga trabajando con normalidad o que se quede hasta tarde.

Cuando se cruza esa frontera, muchas veces ya no hay vuelta atrás

Al jefe se le pierde el respeto

Porque se deja de confiar en su capacidad, conocimiento, toma de decisiones, liderazgo o en su manera de tener malas formas, despotismo, falta de ética.

Alcanzar ese punto, es la crónica de una muerte anunciada.

Porque no se puede trabajar ni aceptar órdenes de alguien en quien no confías y a quien no respetas.

El papel de ser jefe se toma demasiado personal

Olvidamos que nuestros jefes también tienen jefes que, a su vez, hacen lo mismo con ellos. De hecho, es frecuente que se establezca una conexión emocional con el superior directo que puede derivar en una especie de síndrome de Estocolmo. Como consecuencia al que está por encima en el escalafón se le toleran toda clase de tropelías. El perdón libera muchas energías positivas y es conveniente practicarlo. Pero todo tiene un límite. Una persona que hiere conscientemente y que actúa para buscar el perdón es un peligro. En esos casos, mejor poner tierra de por medio.

La penuria laboral ha provocado que muchos trabajadores aguanten carros y carretas, que agachen la cabeza ante el pobre pero efectivo argumento de “si no te gusta, sabes dónde está la puerta”. Pero los expertos auguran que esta situación no tardará en cambiar. “Muchos están hoy dónde están porque necesitan el trabajo, pero cuando mejore la situación se marcharán o, lo que es peor, se quedarán dando lo justo.

Los millennials encabezan esta revolución

Las nuevas generaciones son cada vez más exigentes. No tienen ni miedo al jefe ni pelos en la lengua. ¿Qué tipo de líder buscan estos jóvenes? “Un jefe que consensua los objetivos a conseguir. Y, sobre todo, “que les motiva hacia la consecución de esas metas marcadas, sabe generar desafíos y apoya a su equipo siempre que lo necesita”.

El mejor líder

Dan Price, presidente de Gravity Payments

Se convirtió en viral cuando en 2015 renunció a un sueldo de siete cifras para subir con ese dinero el salario medio de los 120 empleados de la empresa de Seattle. En agradecimiento el personal le regaló tiempo después un Tesla Model S, el coche de sus sueños.

Para liderar significa confiar en los trabajadores. El principal obstáculo para el desarrollo de las personas es su falta de independencia.

Cuando tu jefe te demuestra que confía en ti y te da libertad para actuar según tu criterio, te sientes más realizado en tu rol, aumenta tu autoestima y percibes que eres el dueño de tu propia carrera. Las compañías que están orientadas a un propósito y no sólo a los beneficios demandan nuevos estilos de dirección.

El líder ya no necesita tener todas las respuestas, sino hacer las preguntas adecuadas”.