Directoras de firmas son más propensas a sondear con profundidad ‘las cuestiones a mano’ haciendo más preguntas, llegando a deliberaciones más robustas

Sabemos que incorporar más mujeres a los equipos puede impulsar el desempeño. No obstante, en lo que respecta a uno de los “equipos” más importantes que tiene una compañía (su consejo directivo), Estados Unidos parece haber alcanzado un techo de aproximadamente 16 por ciento de mujeres, con pocos esfuerzos nacionales del gobierno o las empresas para incrementar esa cifra.

Independientemente de si uno coincide con las cuotas como mecanismo de incremento, una mirada a Noruega (país con un sistema de cuota obligatoria de 40 por ciento) es útil para entender por qué es importante tener al menos tres mujeres en un consejo directivo. Las investigaciones sobre el desempeño financiero siguen en pañales, pero Catalyst ha encontrado fuerte correlación entre el número de mujeres en las juntas directivas y en la dirección ejecutiva y el rendimiento de la inversión y del capital de las compañías.

Aaron A. Dhir, profesor asociado de la Escuela de Derecho Osgoode Hall de la Universidad de Nueva York, ha hecho un estudio cualitativo basado en entrevistas de directores corporativos noruegos, analizando detenidamente las experiencias de 23 directores noruegos (hombres y mujeres) con cargos pre y pos cuota.

Primero, muchas mujeres aportaron un conjunto de perspectivas, experiencias y puntos de vista diferentes al de sus contrapartes masculinos. Los miembros de las juntas directivas también observaron que las CEO son “más propensas que sus contrapartes masculinos a sondear con profundidad las cuestiones a mano” haciendo más preguntas, llevando a deliberaciones más robustas. Las directoras también tendieron a buscar la opinión de los demás. La cuota también forzó un alejamiento de los grupos sociales cerrados y del favoritismo dentro de los grupos.

Dhir identificó las siguientes consecuencias:

+ Mayor diálogo

+ Mejor toma de decisiones, incluyendo el valor del disenso

+ Mitigación de riesgo y manejo de crisis más eficaz, y un mejor equilibrio entre comportamiento amigable al riesgo y averso al riesgo

+ Monitoreo y guía de más calidad para las gerencias

+ Cambios positivos en el ambiente y cultura de la sala de juntas

+ Trabajo más ordenado y sistemático del consejo directivo

+ Cambios positivos en el comportamiento de los hombres

Esto no significa que no hubo retos. Algunos incluyeron toma de decisiones más prolongada, menos unión inicial y conflictos adicionales debido al aumento en perspectivas diferentes. Juntas directivas diversas que no fueron apropiadamente manejadas crearon desconfianza e insatisfacción.

Sin embargo, la experiencia noruega ha aportado una ventana a lo que podría pasar si y cuando los líderes de las juntas directivas y las compañías de otras partes se comprometan con garantizar que sus consejos directivos sean verdaderamente diversos.