En los últimos años, en México se han logrado avances importantes con la reinserción de la Responsabilidad Social Empresarial (RSE) en el plan de negocios de las empresas.

De acuerdo con la maestra Martha Elizalde Durán, coordinadora de Consultoría y Comunicación de la Facultad de Responsabilidad Social de la Universidad Anáhuac Norte, uno de los indicadores que refleja el crecimiento de la RSE en la práctica e iniciativa del sector empresarial es el Distintivo Empresa Socialmente Responsable (ESR), otorgado por el Cemefi. El galardón se otorgó por primera vez en el 2001 a ocho empresas y en el 2014 fueron 933 firmas las reconocidas, pero cada día más empresas se interesan en adoptar la RSE.

“A la empresa le convendría tanto como a la sociedad aplicar estos esquemas, pues está comprobado que se obtienen beneficios tanto para la comunidad donde se implemente un proyecto, como a la empresa en sí”, explicó Martha Elizalde.

El objetivo de la firma es que el impacto positivo que causan estas prácticas en la sociedad se traduzca en una mayor competitividad y sostenibilidad. La responsabilidad social complementa esto con la generación de empleo y con los beneficios que se pueden percibir como la reputación, la lealtad y el consumo en la preferencia.

Si una empresa quiere incorporar la responsabilidad social en su estructura, la académica recomienda que se haga un autodiagnóstico, revisar los pilares de la RSE, implementar las acciones que se necesitan, medirlas y comunicarlas.

“Se debe empezar por hacer un autodiagnóstico, revisar prácticas de responsabilidad social, identificar áreas de oportunidad, como puede ser la parte ética, la visión, misión y los valores de la empresa, cómo se aplican, cómo se identifican, cómo se relacionan, revisar el tema de calidad de vida, los stakeholders; que vea que el empleado es considerado como gran componente dentro del proceso en la cadena de valor de producción de la empresa. Implementar la vinculación con la comunidad que se está haciendo y cómo se beneficia ésta; medir el impacto de la causa y la estrategia de la comunicación para sensibilizar sobre el problema y mantener el compromiso con el cuidado del medio ambiente, aspectos de operar y revertir los cambios negativos en este”, comentó la académica.

Temporalidad y capacitación

Martha Elizalde destacó que los proyectos y estrategias de la RSE pueden variar de tiempo para realizarse. Muchos factores se tienen que considerar desde qué tan comprometidos y convencidos estén los líderes en todos los niveles de la organización para hacerlo, de la implementación, el diseño, la negociación, la presentación, la justificación y la medición de impacto, dependerá el programa.

“En algunos casos se tiene la idea de que la RSE es muy costosa y no siempre lo es. Más bien se requiere de una inversión social para poder llevar a cabo una de estas prácticas o acciones, pero en muchas ocasiones es de actitud y de cómo hacer las cosas”, y esto también afecta la parte de temporalidad, puntualizó.

Contar con personal especializado y dedicado en el área reduce los tiempos, ya que se hace de una manera estratégica y medible, que genere valor para la organización.

En México hay oferta y accesibilidad de especialistas para orientación y capacitación en la materia. Hay consultorías, representaciones de firmas extranjeras y la academia, que son líneas de acceso para todas las empresas que quieran implementar de una manera funcional la responsabilidad social.

Publicado en El Economista