Los algoritmos están en todas partes.

Estos ya controlan lo que aparece en las valiosas primeras páginas de Google, lo que se muestra en la línea del tiempo de cada usuario de Facebook, y coordinan toda la publicidad en línea. Con la creciente cantidad de datos disponibles en el Internet, los algoritmos se han convertido en una versión más simple, pero cada vez más sofisticada, de una inteligencia artificial gigantesca.

La gran pregunta ¿sabes exactamente lo que es un algoritmo?

Los algoritmos son estructuras básicas para la resolución de problemas. En esencia, son un conjunto de instrucciones, detalladas paso a paso, tratando de obtener un resultado que controla un determinado conjunto de variables en un orden específico.

  • El orden es fundamental para el funcionamiento del algoritmo, ya que afectará directamente en cómo la computadora maneja el problema propuesto.
  • Es como una receta para un pastel: no se puede empezar colocando la forma vacía en el horno y aplicando la cobertura en la harina. Cada paso tiene que ser seguido en orden para que alcances el resultado deseado.

Organización de búsquedas y de lo que desees ver

Google utiliza las palabras clave buscadas para organizar la búsqueda. Sin embargo, sólo este parámetro sería insuficiente, ya que millones de sitios web pueden llevar el término de búsqueda pero en contextos totalmente irrelevantes. Así, Google cruza esta información con otros parámetros tales como la cantidad de veces que se utiliza la palabra clave e incluso en qué partes del sitio se las utiliza.

El poder de la red social no se debe pasar por alto, ya que millones de personas ven el servicio de noticias de Facebook como una de sus principales fuentes de información, lo que ha provocado algunas distorsiones.

Aprendizaje robótico

¿Ha notado que cuando entra en el sitio de alguna tienda, busca un término en Google o incluso publica un tema particular en cualquier red social, se empiezan a ver más banners y otros anuncios con este tema?

Se puede echar la culpa a los algoritmos y en un concepto llamado machine learning (aprendizaje automático), que utiliza la acumulación de información para que los programas del ordenador logren desarrollar nuevos estándares, con resultados más precisos y personalizados para el usuario. El propio Facebook utiliza algoritmos basados en el concepto, filtrando lo que se ve en la línea del tiempo sobre la base de la información de los perfiles, tales como el contenido de los mensajes, las personas con los que interactúa, etc.

Este principio puede ser crítico en el desarrollo de la inteligencia artificial sofisticada, tales como los utilizados en los automóviles autónomos, y aún más en el futuro, en los androides que pueden, con el tiempo, ampliar la programación original para la acumulación de nuevas experiencias.

El fracaso del plan

La mayor ventaja de los algoritmos es que permiten que los programas del ordenador tomen decisiones informadas en una fracción de segundo, lo que agiliza y automatiza una serie de actividades diarias. A veces, sin embargo, esto termina creando practicidad o agravando una serie de problemas, sobre todo cuando el algoritmo utilizado busca emular el comportamiento humano.

Selección de los talentos

Un Hospital de la Universidad de St. George, en Inglaterra, adoptó un algoritmo para acelerar la selección de curriculum vitae a mediados de los años 70. Para esto, la información sobre los candidatos, que por lo general han sido seleccionados para las entrevistas, fue compilada, y luego las pruebas llevadas a cabo en 1979. La computadora fue capaz de predecir más de 90% de los elegidos por los examinadores. En 1982, el programa ya era responsable de toda la fase inicial del proceso de selección, pero en 1986, dos profesores se dieron cuenta de que el programa excluía a las mujeres y los extranjeros en el proceso de selección. El caso es sorprendente porque ninguna nueva información se incluyó en el programa, que se limitó a repetir, mecánica y eficientemente, la visión sesgada de los primeros programadores, creando un círculo vicioso de discriminación.

¿Un mundo controlado por algoritmos?

La experiencia en los años 80 en el Hospital St. George, además de algunos problemas técnicos que generaron pérdidas reales en las bolsas de valores, muestra que la idea de poner los algoritmos en control conlleva riesgos. A pesar de que sean rápidos en decisiones, con fórmulas que permiten un escrutinio analítico para resolver problemas complejos, algo mucho más rápido que nuestro cerebro, este tipo de inteligencia artificial no tiene el discernimiento del pensamiento puramente orgánico. Otro riesgo que debe ser tomado en consideración implica el tipo de información que estamos consumiendo, ya sea en los sitios de búsqueda, o en redes sociales. En teoría, los programadores ejercen control en los algoritmos, pero es posible que en un corto periodo de tiempo, los algoritmos estén indirectamente en el control de las personas.

 Fuente:

Algoritmos: El conjunto de reglas que alimenta la gran inteligencia artificial en el control de nuestras vidas