Una empresa estadounidense mide su productividad y sugiere emplear las comidas para solucionar conflictos laborales

No importa cuál sea su cultura empresarial y su contexto cultural: seguramente usted también trabaja en un sitio donde se hacen demasiadas reuniones.

Las reuniones son una de las vías por las que se escapa el tiempo en las empresas modernas.

  • Se programan muchas reuniones que suelen ser demasiado largas y a la que asisten demasiadas personas.
  • En una empresa convencional sólo la reunión semanal del Consejo de Administración consume 300.000 horas del tiempo de los empleados o el equivalente al trabajo a tiempo completo de una persona en 144 años.
  • Si se usa adecuadamente el email puede ser una herramienta muy útil. Sin embargo, muchas veces se convierte en un problema.
  • Todos conocemos las interminables cadenas de emails, las listas voluminosas y nada inocentes de personas en copia y otros malos hábitos que hacen del correo electrónico otro ladrón de productividad.

La medición y el análisis de la gestión del tiempo

Hay una nueva ola de compañías dedicadas a crear analíticas de personas para diagnosticar cómo consumen su tiempo en el trabajo.

  • Sus métricas son objetivas y anónimas, y bien interpretadas sirven para dibujar una radiografía de quién es quién en una oficina y de los hábitos que conviene a la dirección fomentar en sus empleados.
  • Gracias a las analíticas de personas, las compañías tecnológicas han descubierto que es de alto impacto que los programadores se vayan a comer juntos.
  • Les ayuda a solucionar problemas que habían tenido atascados toda la mañana.
  • Según las analíticas, comparten sus dudas con sus compañeros y entre todos encuentran una solución.
  • En cambio, todos los softwaresy métricas coinciden en que la mitad de las reuniones que se hacen en una empresa salen sobrando.

El desarrollo de la métrica

Índice de Carga Organizacional (OLI, por sus siglas en inglés)

  • Mide el tiempo que un individuo demanda de sus colegas a través de emails y de reuniones presenciales.
  • La medida incluye un OLI scorepara que los interesados puedan medir y mejorar su gestión de la jornada laboral.
  • Hemos visto cómo se hacen reuniones recurrentes sobre temas que no son estratégicos para la empresa.
  • Gracias a estas analíticas y al índice OLI los amantes de las reuniones han reducido sus encuentros entre un 10% y un 30%.

Las métricas pueden determinar el nivel de compromiso y felicidad de los empleados.

  • Lo hacen analizando el asunto de los emailso el tráfico online de cada ordenador.
  • Para conseguir estos datos los ordenadores están siendo permanentemente rastreados al igual que usted, en el caso de que su empresa quiera trabajar con estos programas, tendrá que aceptar llevar un dispositivo electrónico que medirá hasta las pausas de sus charlas de pasillo.
  • La privacidad está garantizada y los datos capturados son anónimos. Cada empleado tiene acceso a su información pero no a la de los demás.
  • Todos los datos se agregan a nivel grupal y se comparten con los directivos de la organización sin señalar a ninguna persona o grupo en particular.

Ir más allá de rastrear emails y las agendas de reuniones, se monitoriza la relación cara a cara de los empleados.

  • Lo hacen con unos pequeños dispositivos capaces de registrar los tonos y la entonación de la voz y el lenguaje corporal.
  • No graban el contenido de las conversaciones.
  • Buscan detectar si la interacción entre los equipos de trabajo es productiva o favorable para la empresa o todo lo contrario.

Las métricas son para un uso inteligente, y no un argumento para despedir a un empleado.

Control de los empleados

  • En los casos en que la propia compañía desea que sus empleados tengan conocimiento de sus métricas individuales, esta información es absolutamente confidencial y está disponible únicamente para el dueño de esos datos.
  • Pero en otros casos los empleados ignoran que están siendo monitorizados. Ellos o sus ordenadores.

Hay otras herramientas para diversas modalidades de medición

  • Se puede registrar el tiempo que un individuo pasa en una web o en una app y que, además, puede configurarse para hacer pantallas arbitrarias a lo largo de la jornada laboral.
  • Aunque no grabamos mensajes de texto ni conversaciones del chat, estos podrían ser capturados mediante pantallas.
  • Se recomienda a los clientes que informen a los empleados de que van a ser rastreados pero la decisión final la toma la empresa.
  • Instalar un software y monitorizar el uso de un ordenador sin el conocimiento de los empleados es legal en Estados Unidos, en Europa la ley es más estricta y en otros países es ambiguo todavía, pero es la tendencia a realizar este tipo de actividades es cada vez mayor siempre u cuando se haga con las herramientas adecuadas.

Cuestiones éticas referentes a la privacidad

Algunos observadores se plantean la conveniencia de aplicar esta estrategia de rastreo en las oficinas.

  • La más mínima sensación de estar vigilado dañará moralmente a un empleado. Si la plantilla está feliz entonces sí será más productiva, señala Corey Ciocchetti, profesor de estudios legales y ética de los negocios de la Escuela de Negocios de la Universidad de Denver y autor de un estudiosobre la monitorización de empleados en el siglo XXI.

Investigaciones que establecen que estas herramientas matan la innovación

  • Sugieren que una persona que se sabe vigilada es menos innovadora y arriesga menos.
  • No pierde de vista que lo que puntúa mejor es mantenerse en la curva de la analítica y no salirse de ella.
  • Esa es la teoría de un trabajo muy citado de la Escuela de Negocios de Harvard firmado por el profesor Ethan Bernstein que demostró que el rastreo hacía sentir a los empleados “vulnerables y expuestos”, lo cual tenía un efecto colateral devastador: como nadie se salía de la norma establecida, la creatividad y la innovación morían de muerte natural.

Fuente:

http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2015/06/11/actualidad/1434020663_564991.html