Por: David Robson

Septiembre 7, 2015

Mucho se ha dicho y experimentado acerca de técnicas de detección de mentira, han existido diversas teorías en un desesperado intento por conocer lo que la gente piensa y anticipar su conducta. Desde tiempos remotos durante las épocas de la Inquisición cuando para probar la inocencia de la gente, ésta tenía que probar su inocencia a través de intentar tragar arroz seco, bajo el entendido de que si tenía la boca seca, no podría tragarlo y se ahogaría, confesando así su culpabilidad. Así, a través de la historia ha habido muchas formas, algunas basadas en supersticiones y brujería, hasta otras basadas en métodos más elaborados con bases científicas, hasta el uso de la kinésica y el analizador de estrés de voz. Sin embargo, todo esto ha demostrado tener muy poca validez en la práctica. Se ha demostrado, que sólo a través de cuestionamientos verbales, se puede alcanzar una alta validez predictiva. A continuación reproducimos un extracto de un artículo publicado por David Robson de la BBC (Robson, s.f.).

El equipo de oficiales de seguridad de Thomas Ormerod enfrentó una tarea aparentemente imposible. Se les asignó la tarea de entrevistar pasajeros acerca de su historia y planes de viaje, en los aeropuertos de todo Europa. Ormerod había plantado unas cuantas personas llegando a seguridad con una historia falsa y un futuro inventado, y su equipo tenía que adivinar quiénes eran. De hecho, sólo uno en 1000 personas entrevistadas podría engañarlos. Identificar a un mentiroso debió haber sido tan fácil como encontrar una aguja en un pajar.

Utilizando los métodos de detección de mentiras anteriores, es lo mismo que echarse un volado con una moneda. Entonces ¿qué fue lo que hicieron? Una opción sería enfocarse en el lenguaje corporal y movimientos oculares, ¿verdad?. Eso hubiera sido una mala idea. Estudio tras estudio han encontrado que los intentos aun hechos por oficiales de policía entrenados en leer mentiras en el lenguaje corporal y expresiones faciales son generalmente un poco mejor que dejarlo a la suerte. De acuerdo con un estudio, solo 50 de 20,000 personas pudieron hacer un juicio correcto con más de un 80% de exactitud. La mayoría de la gente podría echarse un volado con el mismo resultado.

El equipo de Ormerod probó algo diferente- y pudieron identificar los falsos pasajeros en la mayoría de los casos. ¿Su secreto? Desechar muchas de las señales aceptadas de engaño y empezar de nuevo con algunas técnicas sorprendentemente francas.

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En los últimos años, la investigación del engaño ha sido plagada de resultados decepcionantes. La mayoría de los trabajos previos se centraron en leer las intenciones del mentiroso a través del lenguaje corporal o de su cara, mejillas sonrosadas, risa nerviosa, mirada insegura. El ejemplo más famoso es Bill Clinton tocándose la nariz cuando negó su amorío con Mónica Lewinsky- tomado en ese tiempo como una señal segura de que estaba mintiendo. La idea, dice Timothy Levine de la Universidad de Alabama en Birmingham, fue que el acto de mentir provoca emociones fuertes-nervios, culpa, quizá hasta regocijo hacia el reto- que son difíciles de contener. Aun si pensamos que tenemos una cara de jugador de póker, afirman, que todavía podríamos dar pequeños parpadeos o movimientos conocidos como “micro-expresiones” que delatan el juego.

El problema es la gran variedad de comportamiento humano- no existe un diccionario universal de lenguaje corporal. Y mientras más sicólogos buscan, más elusivas parecen ser las señales confiables. Con cierta familiaridad, usted puede ser capaz de identificar los tics de alguien cuando están diciendo la verdad, pero otros probablemente actúan de forma diferente; no hay un diccionario universal de lenguaje corporal. “No hay signos consistentes que surjan siempre junto con el engaño”, dice Ormerod, de la Universidad de Sussex. “Yo me río nerviosamente, otros se ponen más serios, algunos mantienen contacto con la vista, otros la evaden.” Levin está de acuerdo: “La evidencia es muy clara de que no hay signos confiables que distingan la verdad y las mentiras”, dice. Y aunque usted puede oír que nuestro subconsciente identifica estos signos aun cuando aparecen escapar a nuestra conciencia, esto también parece haber sido refutado.

A pesar de estos resultados condenatorios, nuestra seguridad a menudo aun gira en la existencia de estas señales míticas. Considere las revisiones que algunos pasajeros enfrentan antes de un largo vuelo, un proceso que Ormerod investigó al inicio de los juegos olímpicos de 2012. Generalmente, él dice, que los oficiales usan un cuestionario de “si/no” acerca de las intenciones del pasajero, y están entrenados para observar “signos sospechosos” (como lenguaje corporal) que puedan revelar el engaño. “No da la oportunidad de escuchar lo que tengan que decir, y pensar acerca de la credibilidad, observan cambio de conducta, estos son aspectos críticos de detección del engaño”, dice Ormerod.

Claramente, un nuevo método es necesario. Pero dados los resultados poco alentadores del laboratorio, ¿cuál podría ser? La respuesta de Ormerod fue extremadamente sencilla: cambiar el enfoque de los gestos sutiles a las palabras que la gente está diciendo, explorando suavemente los puntos de precio correctos para hacer que el frente del mentiroso se derrumbe.

Ormerod y su colega Coral Dando de la Universidad de Wolverhampton identificaron una serie de principios que pueden incrementar las oportunidades de descubrir el engaño:

  • Usar preguntas abiertas: Esto fuerza al mentiroso a explayar su historia hasta que quede atrapado en su propia red de engaños.
  • Empleo del elemento de sorpresa.
  • Los investigadores deben de tratar de incrementar la “carga cognitiva” del mentiroso- como por ejemplo preguntando cosas imprevistas que podrían ser un poco confusas, o pidiéndoles que reporten un evento de tiempo atrás- técnicas que hacen más difícil para el mentiroso mantener su farsa.
  • Busque los pequeños detalles verificables.
  • Si un pasajero dice que es de la Universidad de Oxford, pídale que le hable de su trayecto al trabajo. Si encuentra una contradicción, no se delate, es mejor permitir que el mentiroso se sienta en confianza mientras sigue recitando falsedades, en lugar de corregirlo.
  • Observe los cambios en confianza.
  • Observe cuidadosamente para ver cómo el estilo del mentiroso potencial cambia cuando es retado: el mentiroso puede ser igual de hablador cuando se siente en control de la conversación, pero si su zona de confort es limitada puede callarse cuando siente que pierde el control.

El arte de la persuasión

Los experimentos de Levin han resultado ser igualmente poderosos. Como Ormerod, él cree que entrevistas inteligentes diseñadas para revelar los hoyos en la historia del mentiroso son mucho mejores que tratar de identificar los signos en el lenguaje corporal del informante. Él recientemente estableció un juego de preguntas triviales, en que los estudiantes jugaron en pares por un premio de $5 por cada respuesta correcta que dieran. Sin saber los estudiantes, su compañeros eran actores, y cuando el maestro del juego salió del cuarto por un tiempo, el actor sugería que rápidamente echaran un vistazo a las respuestas haciendo trampa. Unos cuantos estudiantes aceptaron la propuesta.

Un experto estuvo correcto 100% del tiempo, durante 33 entrevistas.

Posteriormente, los estudiantes fueron cuestionados por agentes federales reales acerca de si habían hecho trampa o no. Usando preguntas específicas para probar sus historias-sin enfocarse en lenguaje corporal u otros signos- pudieron encontrar a los tramposos con más de un 90% de exactitud; un experto estuvo correcto el 100% del tiempo, durante 33 entrevistas- un resultado asombroso que sobrepasa la exactitud de los análisis de lenguaje corporal. Lo más importante, un estudio de seguimiento encontró que aun los novicios pudieron alcanzar cerca de un 80% de exactitud, simplemente usando las preguntas abiertas correctas, que preguntaban, por ejemplo, como su pareja relataría la historia.

Otro truco es preguntar a la gente qué tan honestos son.

Claramente, estos trucos pueden ser usados por algunos detectives expertos- pero dado el folklore que rodea el lenguaje corporal, vale la pena resaltar cuán poderosa puede ser la persuasión comparada con la dudosa ciencia del lenguaje corporal. A pesar de sus éxitos, Ormerod y Levine están entusiasmados de que otros intenten replicar y expandir sus resultados, para asegurarse de que siguen en pie en diferentes situaciones. “Debemos estar alertas a dramáticas declaraciones”, dice Levine.

A pesar de que las técnicas ayudarán al cumplimiento de la ley, los mismos principios podrían ayudarlo a usted a cazar a los mentirosos en su vida. “Yo hago esto con mis hijos todo el tiempo”, Ormerod dijo. Lo más importante por recordar es mantener una mente abierta y no brincar a conclusiones tempranas: solo porque alguien se ve nervioso, o tiene dificultad de recordar algún detalle crucial, no significa que sea culpable. En lugar de ello, busque más inconsistencias generales.

No hay una forma de detección de mentiras a prueba de tontos, pero con el uso de un poco de tacto, inteligencia, y persuasión, usted puede esperar que eventualmente, la verdad saldrá a la luz.

Muchos de estos principios fueron incorporados en la técnica SCAN, desarrollada por Avinoam Sapir. Vale la pena mencionar también que algunos de estos principios aplicables están incorporados en la metodología de evaluación de AMITAI® en la construcción del test.