No las que se dicen las mejores para trabajar lo son

Las empresas comprometidas con la creación de un ambiente laboral positivo básicamente siguen funcionando como si su personal fuera capaz de hacer más con menos recursos

No me imagino llegar a trabajar a una empresa sin haber investigado primero lo que sienten los empleados que trabajan ahí.
Si queremos saber qué se siente trabajar en determinada empresa ¿Qué mejor forma de preguntarles a sus empleados dándoles el anonimato para que se sientan seguros al decir lo que realmente sienten?
El sitio Web Glassdoor publicó su séptima lista anual de las 50 mejores empresas para trabajar entre las grandes compañías. No hay que leer mucho las reseñas para descubrir lo diferente que puede ser trabajar en una compañía con buena calificación y en otra con mala.
Por ejemplo, 95 por ciento de los empleados de Nestle Purina y 91 por ciento de In-N-Out Burger recomendarían su empresa a un amigo, mientras que solo 29 por ciento de los empleados de RadioShack y Sears harían eso.
Google, la compañía con mejor calificación tanto en Glassdoor como en una lista elaborada por la revista Fortune, promueve una cultura de innovación continua y una misión inspiradora. También ofrece una notable gama de servicios y prestaciones a sus empleados. Junto con salarios competitivos, Google ofrece una excelente comida sin costo, instalaciones para ejercitarse y masajes a bajo costo.
Pero estas calificaciones en realidad no miden algo aún más importante: la calidad de vida de los empleados. En los últimos años he pasado incontables horas interactuando con empleados de todos los niveles en muchas de las empresas que aparecen en la lista de Glassdoor, así como en la lista anual de Fortune, las 100 mejores empresas para trabajar.
Lo que me dicen estos empleados con creciente regularidad es lo agotados y abrumados que se sienten. Las implacables exigencias del trabajo cobran una cuota muy alta en su salud, su felicidad y su vida familiar. Eso también afecta su estado de ánimo y su capacidad de pensar en forma creativa y reflexiva.
Entonces, ¿Por qué los empleados de las empresas de esas listas califican tan alto a sus patrones, incluso en las encuestas internas de compromiso?
Yo creo que son presas de las bajas expectativas. Están calificando en una curva.
La energía es nuestro recurso más valioso.
Su visión de lo posible está limitada por las experiencias que han tenido en el lugar de trabajo.
Han sido recompensados por trabajar largas jornadas y sacrificar otros aspectos de su vida, en especial el tiempo dedicado a su familia y a ellos mismos. Han aprendido a racionalizar sus decisiones y a no esperar más de sus patrones.
A su vez, incluso las empresas realmente comprometidas con la creación de un ambiente laboral positivo básicamente siguen funcionando como si su personal tuviera una capacidad infinita y fuera capaz de hacer más con menos recursos. La verdad es precisamente lo contrario.
La energía es nuestro recurso más valioso. En física, se define escuetamente como “la capacidad de realizar un trabajo”. A falta de descanso y recuperación suficientes, mayores exigencias significan menos energía. Menos energía significa menos capacidad.
¿Cómo podríamos definir un buen lugar para trabajar? Empieza con un ambiente laboral que permita y anime a todos los empleados a recargarse y renovarse regularmente, tanto dentro como fuera del trabajo. Eso hace que puedan aportar lo mejor de sí mismos a su trabajo.
Pero conforme las exigencias creces implacable y continuamente, los empleados de “los mejores lugares para trabajar” están menos dispuestos a ir más allá de lo esperado. Esa es la definición del compromiso, pero no es suficiente. K. Anders Ericsson es un investigador conocido como el creador de la “regla de las 10,000 horas”, que señala que ése es el tiempo necesario de práctica deliberada para alcanzar la maestría en un campo determinado.
Pero Ericsson también encontró que los que mejor se desempeñan en una gama de disciplinas practican en incrementos sorprendentemente pequeños. Por lo general, lo hacen por no más de 90 minutos sin interrupción, seguidos de un descanso, y rara vez por más de cuatro horas y media en total al día.
¿Cuántas empresas de las listas de Glassdoor y Fortune exhortan a sus empleados a trabajar no más de 90 minutos continuos? ¿O a tomar descansos regularmente a lo largo del día? ¿O a desconectarse realmente del trabajo en las noches y los fines de semana?
Son muy raras las compañías que reconocen que no es el número de horas trabajadas lo que determina el valor que crean sus empleados, sino más bien la energía que aportan en las horas que trabajan. Como descubrió Ericsson, es posible crear más valor en menos tiempo concentrándose intensamente y después recuperándose, que trabajando jornadas largas y continuas.
Son muy raras las compañías que reconocen que no es el número de horas trabajadas lo que determina el valor que crean sus empleados.
La medida más sencilla de un buen lugar para trabajar es qué sienten los empleados al trabajar ahí un día sí y otro también. Eso requiere satisfacer las cuatro necesidades básicos de los empleados: físicas, emocionales, mentales y espirituales.
¿Puede haber duda de que si una persona se siente saludable, feliz, concentrada y con más propósitos en el trabajo se va a desempeñar mejor? A su vez, ésta es la pregunta que bien harían en hacerse los patrones que encabezan las listas de Glasdoor y Fortune:
¿Cuánto tiempo y energía están invirtiendo para que los empleados sean más saludables, felices, concentrados y tengan más propósitos?
Publicado en El País