[vc_row][vc_column][vc_row_inner][vc_column_inner width=”1/4″][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”3/4″][vc_column_text]

Las compañías tienen que asumir el reto de contribuir con su acción a un desarrollo sostenible económico, social y medioambiental.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][boc_heading alignment=”center”]En tan sólo 2½ siglos, la economía mundial ha evolucionado casi de manera exponencial, en los últimos 50 años hemos pasado de un PIB mundial de 1.353 billones de dólares a 73.892 billones, es decir un incremento exponencial del 5.461%.[/boc_heading][vc_column_text]

Este avance no ha supuesto una mejora ni cuantitativa ni cualitativa en la calidad de vida de los ciudadanos, sino que ha servido para acrecentar la desigualdad y la pobreza.

[/vc_column_text][vc_row_inner][vc_column_inner width=”1/4″][vc_single_image alignment=”center” style=”vc_box_shadow” image=”7991″][vc_column_text]

Hoy el 1% más rico tiene tanto patrimonio como el resto de la ciudadanía junta.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/4″][vc_single_image alignment=”center” style=”vc_box_shadow” image=”7992″][vc_column_text]

795 millones de personas no tienen garantizada su seguridad alimentaria.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/4″][vc_single_image alignment=”center” style=”vc_box_shadow” image=”7993″][vc_column_text]

600 millones, todas en países desarrollados, padecen sobrepeso.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/4″][vc_single_image alignment=”center” style=”vc_box_shadow” image=”7994″][vc_column_text]

La brecha entre hombres y mujeres se amplía más.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_column_text]

El viejo axioma de “tener un trabajo es seguridad”, ya no es real.

[/vc_column_text][vc_column_text]

Los trabajadores y trabajadoras están en riesgo de exclusión social, aquellos mileuristas que hace 10 años eran los marginados de una sociedad en progreso, hoy se han convertido en el referente privilegiado de muchos empleados que necesitan de dos trabajos para poder tener un salario digno.

[/vc_column_text][boc_heading]Estamos viviendo la desmoralización de la economía.[/boc_heading][vc_row_inner][vc_column_inner width=”1/2″][vc_column_text]

Un paradigma donde la empresa actúa no como un instrumento para conseguir el beneficio de todos, sino como un fin que sólo tiene por objeto el aumento de la cuenta de resultados.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/2″][vc_column_text]

Sin embargo, no se plantea un cambio del modelo, sino la implementación de una economía alternativa al modelo tradicional: la economía social, la economía del bien común, la innovación social… éste no puede ser el camino.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][boc_heading]Los objetivos de la RSE han quedado obsoletos.[/boc_heading][vc_row_inner equal_height=”yes”][vc_column_inner width=”1/2″][vc_column_text]

La responsabilidad de las empresas ya no es sólo social, sino que desde una visión interna y externa las empresas deben integrar las tres dimensiones del desarrollo sostenible.

La globalización ha supuesto un aumento del poder de las empresas, pero al mismo tiempo la sociedad les exige un mayor compromiso.

En buena medida esta nueva responsabilidad ha sido cubierta a través de una política de responsabilidad social empresarial (RSE), que ha oscilado entre la valorización de buenas prácticas y la implementación de políticas de transparencia y buen gobierno.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/2″][vc_single_image alignment=”center” style=”vc_box_shadow” image=”7996″][vc_column_text]No podemos olvidar que la RSE es un instrumento de la ética empresarial. [/vc_column_text][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_column_text css=”.vc_custom_1484950411620{padding-top: 30px !important;padding-right: 40px !important;padding-bottom: 30px !important;padding-left: 40px !important;background-color: #e2e2e2 !important;border-radius: 20px !important;}”]

Sin embargo, esto no ha sido así, sino que esta se ha convertido en una política de maquillaje bienintencionado donde el objetivo final de la empresa ha sido, en la mayoría de los casos, ganar en reputación social.

Bajo esta visión, el reporte de los resultados se ha convertido en algo más importante que las acciones implementadas.

Es cierto que se ha avanzado en este terreno, la vida interna y la gestión de las compañías, que antes quedaba intramuros, hoy esta expresada en las memorias de sostenibilidad y en los códigos y auditorias éticas, pero esto no ha sido suficiente para que la ciudadanía acepte la RSE como un ejemplo de distinción de las empresas socialmente responsables.

Se abre un nuevo escenario mundial donde todos y todas nos hemos encomendado a trabajar por un nuevo orden mundial de justicia e igualdad.
Las empresas no sólo deben preguntarse qué pueden aportar al cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), sino que deben configurar en su misión y visión.

Acciones que no pueden convertirse en meras actuaciones testimoniales, sino que han de integrarse en su ethos empresarial, desde una visión ética de defensa y promoción de los derechos humanos.

[/vc_column_text][boc_heading]Es necesario ir hacia una economía ética, si no es así no pueden ser consideradas empresas.[/boc_heading][vc_row_inner equal_height=”yes”][vc_column_inner width=”1/2″][vc_column_text]

Donde la empresa asuma su papel como agente transformador de la sociedad y no, simplemente, como un instrumento de generación de beneficios empresariales.

Las compañías tienen que asumir el reto de contribuir con su acción a un desarrollo sostenible económico, social y medio ambiental.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/2″][vc_single_image alignment=”center” image=”7999″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][boc_heading]La RSE ha quedado obsoleta[/boc_heading][vc_column_text]

No se trata sólo de minimizar los riesgos sociales y medio ambientales. Hay que transformar el modelo económico hacia una economía ética comprometida con el desarrollo.

Los ODS no sólo ofrecen numerosos retos y oportunidades para las empresas, sino que configuran un nuevo modelo de desarrollo basado en 5 ejes:

  1. Las personas,
  2. El planeta
  3. La prosperidad
  4. La paz
  5. Las alianzas.

[/vc_column_text][vc_row_inner equal_height=”yes”][vc_column_inner width=”1/2″][vc_column_text]

Ya no se trata sólo de minimizar los riesgos sociales y medio ambientales sino de transformar con su acción el modelo económico imperante hacia una economía ética comprometida con el desarrollo mundial.

La RSE ha supuesto un avance en el gobierno de las empresas, sin embargo, no podemos esperar que por una asunción voluntaria de las mismas la economía mundial vire hacia un desarrollo sostenible.

[/vc_column_text][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/2″][vc_single_image alignment=”center” image=”8001″][/vc_column_inner][/vc_row_inner][boc_heading]Los Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS).[/boc_heading][boc_side_icon_box title=”” icon=”icon icon-record”]

Ofrecen a la empresa un marco de referencia, tanto interno como externo, para la implementación de políticas vinculadas tanto a la mejora de la gestión empresarial, como a la transformación de la sociedad hacia un modelo más justo y equitativo.

[/boc_side_icon_box][boc_side_icon_box title=”” icon=”icon icon-record”]

No se trata de negar ahora que las empresas han de obtener beneficios, si no como lo obtiene.

[/boc_side_icon_box][boc_heading]Las compañías tienen una doble misión.[/boc_heading][vc_row_inner][vc_column_inner width=”1/2″][boc_side_img_box title=”Configurar la ética como vector de transformación de su actividad económica.” img_small=”yes” picture_url=”7281″][/boc_side_img_box][/vc_column_inner][vc_column_inner width=”1/2″][boc_side_img_box title=”Contribuir a la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), desde una acción comprometida con la mejora de las condiciones de vida de todos y todas.” img_small=”yes” picture_url=”7282″][/boc_side_img_box][/vc_column_inner][/vc_row_inner][vc_column_text]

Es el momento de la acción. No hay más excusas. Sólo desde el compromiso global conseguiremos una sociedad justa e igualitaria que beneficie a todo el mundo.

[/vc_column_text][boc_button btn_content=”Fuente” href=”http://elpais.com/elpais/2017/01/09/planeta_futuro/1483981426_585593.html” target=”_blank”][/vc_column][/vc_row]