¿Tiene un cuarto vacío? ¿El dormitorio de un hijo adulto que ya dejó la casa quizás?

Rent_P2_chartSi es así, podría tener una fuente extra de ingresos bajo su propio techo gracias a una versión de la era digital de una antigua manera de hacer dinero: el hospedaje. Con la ayuda de intermediarios en Internet, los futuros anfitriones pueden conectarse con posibles inquilinos de manera mucho más rápida y fácil que antes. Además, ambas partes pueden evaluarse mutuamente a través de reseñas en Internet y el intercambio de correos electrónicos.

El nivel de compromiso también es muy distinto que en los viejos tiempos. En lugar de preocuparse de tener inquilinos en la casa por meses o años, la nueva clase de anfitriones usualmente recibe a huéspedes por una o dos noches, lo que les da a los propietarios mucha más flexibilidad.

Gracias a esto, a las personas que jamás pensaron que alquilarían sus viviendas les está comenzando a gustar la idea. Esto también podría cambiar las expectativas de las personas que buscan comprar casa, para optar por propiedades más amplias que les permitan recibir rentas que ayuden a cubrir el pago de la hipoteca.

Hay varios sitios web que permiten la conexión entre inquilinos y anfitriones. No obstante, el movimiento de alquilar cuartos o casas enteras ha sido impulsado en especial por una empresa, Airbnb Inc. El sitio web opera en más de 35.000 ciudades alrededor del mundo y ofrece más de 800.000 propiedades, frente a 500.000 a fines de 2013 y 300.000 a fines de 2012. En los primeros ocho meses de 2014, más de 10 millones de personas alquilaron espacios a través de Airbnb, comparado con más de seis millones en todo 2013.

El número de anfitriones e inquilinos seguramente seguirá en crecimiento, en especial si otras empresas ingresan al negocio y la idea de la “economía compartida”, en la que las personas alcanzan acuerdos por periodos breves para usar autos u otros servicios, gana aceptación.

De todos modos, ha habido baches en el camino, conforme el crecimiento de Airbnb ha causado conflictos en algunas zonas. Por ejemplo, el fiscal general de Nueva York, Eric Schneiderman, demandó a la empresa alegando que algunos usuarios de Airbnb no estaban cumpliendo las leyes de vivienda del estado. Como parte de la resolución del caso, Airbnb retiró alrededor de 2.000 listados y entregó los nombres de 124 anfitriones a las autoridades.

No obstante, muchos propietarios de vivienda dicen que nunca se habrían convertido en anfitriones, como los llama el sitio web, si no fuera por Airbnb, que facilita funciones como marketing y el procesamiento de pagos, y ayuda a establecer confianza entre compradores y vendedores de espacio, al facilitarles identidades de usuario verificables y permitirles a los anfitriones y sus huéspedes evaluar las credenciales de cada uno.

Marilyn Hagar, de 68 años, ha estado rentando parte de su propiedad de casi tres hectáreas en California por cuatro años. Tiene la casa desde hace 34 años y se animó a alquilar partes de la vivienda después de leer un artículo sobre Airbnb en el periódico justo cuando afrontaba nuevos costos ligados al cuidado de sus padres. Los huéspedes “prácticamente tienen todo el segundo piso de la casa para ellos”, dice, incluyendo un dormitorio, un baño y una pequeña sala. Entre otras cosas, también tienen acceso a un jacuzzi y un invernadero con vista al campo.

“La parte de abajo es para mí, aunque a veces los huéspedes vienen a visitarme o a tocar el piano de cola en mi sala”, cuenta.

Hagar recauda aproximadamente US$30.000 dólares al año en alquileres y con ello ha financiado mejoras en su casa, como el embellecimiento del jardín y una renovación del sistema de agua. También ha usado el dinero para establecer un negocio de terapia del arte y para For the Joy of It, un centro artístico que maneja desde su propiedad, localizada en un bosque de secoya junto al océano. “Pero el mejor descubrimiento de todo esto es que tendré un ingreso para la jubilación además de mis ahorros y los pagos de la seguridad social”, señala.

Al principio, la idea de recibir huéspedes le asustó. “En realidad, abrir tu casa a extraños es un desafío a la vida que vivimos como sociedad”, dice. “En lo más profundo de nuestros instintos de supervivencia está determinar si el prójimo es tu amigo o enemigo”.

Sin embargo, añade, los perfiles de posibles huéspedes de Airbnb han sido invaluables a la hora de ayudarla a sentirse cómoda. “Si el perfil de un visitante no dice mucho, hago preguntas”, cuenta. “Es una oportunidad para entablar una conversación y son esas conversaciones las que me dan la confianza para invitar a alguien a mi casa”.

Ella recomienda a los posibles anfitriones que se “comuniquen con los huéspedes en el sistema de Airbnb antes de aceptar una reservación. Lean sus perfiles y presten atención a cómo los huéspedes se presentan a sí mismos. Se pueden deducir muchas cosas de cómo están redactados los e-mails. Si siente que algo no encaja, no acepte la reservación”.

Hagar ha rechazado a algunos interesados en alquilar su casa, pero dice que nunca ha tenido una mala experiencia con nadie que recibió. “Hay huéspedes con quienes tengo más cosas en común que con otros, pero nunca me he sentido amenazada de ninguna manera”, indica. “Tampoco nadie le ha hecho un daño serio a mi propiedad”.

Aunque aprecia los beneficios financieros de alquilar, Hagar dice que “la verdadera intención es invitar extraños a nuestra casa o a tu propiedad y hacerlos sentir que son realmente bienvenidos. Si fuera sólo por el dinero, en cualquier nivel, tus invitados lo sabrán. Y podrías tener una corta vida como anfitrión”.

Para Denise Revel, de 59 años, alquilar su casa, también en California, les dio a ella y su esposo, Dan, de 61 años, un ex ejecutivo de recursos humanos, una manera más fácil de concentrarse en su viñedo Girl on the Hill. Ellos cosechan uvas Zinfandel y Malbec en su propiedad, así como lavanda para usarse en una variedad de productos.

La pareja cobra US$250 por noche para los primeros cuatro huéspedes de su casa de cuatro dormitorios ubicada en una colina. Cobra US$50 extra por noche a cada huésped adicional, con un límite de siete en total, así como US$100 por limpieza y una garantía de US$100. La casa tiene inquilinos alrededor de 80% del tiempo, dice Revel, y genera cerca de US$30.000 y US$50.000 al año en ingresos por alquiler.

Revel dice que se ha llevado sorpresas, como la vez que unos huéspedes planearon una fiesta en su propiedad sin avisarle o el tiempo que le toma para monitorear y responder a los pedidos de posibles inquilinos, cerca de una o dos horas en las mañanas, y otro poco durante el día. Sin embargo, señala que Airbnb les ofrece a los anfitriones herramientas que les ayudan a saber cuánto cobrar por sus espacios y ofrece fotógrafos profesionales que los propietarios pueden usar sin cargo adicional. Agrega que están tan contentos que pronto pondrán otra propiedad, esta vez en Francia, en alquiler.

Fuente: The Wall Street Journal