La Ley de Moore tiene implicaciones muy importantes para la evolución del crecimiento, del empleo y de la distribución de la renta.

La Ley de Moore y su impacto en la digitalización

La Ley de Moore apareció por primera vez enunciada en un artículo de la revista Electronics en 1965 y a pesar de que no es una ley en un sentido estrictamente científico sino más bien una observación, ha sentado las bases de gran parte del progreso de la humanidad durante el siglo XX y XXI.

Para dar algo de contexto, en 1978 un vuelo comercial entre París y Nueva York costaba 900 dólares y tenía una duración de unas 6 horas. Aplicando los principios de la ley de Moore, hoy en día ese vuelo costaría como 1 centavo y tardaría menos de 1 segundo en realizarse.

Cada chip que la humanidad ha ido produciendo es más barato que el anterior, más barato y más poderoso. Pero toda progresión exponencial, al menos en la vida real y no en la matemática teórica, tiene su límite.

Y el de la ley de Moore parece estar acercándose rápidamente. El propio Moore ya afirmó en una entrevista en 2010 que su propia ley estaba muerta. No lo decía en un sentido literal, no es que ya esté muerta pero tiene una fecha de caducidad muy obvia: la propia dimensión física de la materia, los átomos.

Las actividades digitalizadas

Todas las actividades que puedan ser digitalizadas pasarán a estar sujetas a la Ley de Moore y, por tanto, el costo de producción de esas actividades se reducirá a la misma velocidad.

  • En muchos casos, el costo marginal de estas actividades será cercano a cero.
  • Estamos a punto de experimentar una aceleración de impactos de la tecnología en nuestras vidas.
  • ¿Por qué ahora, si hace ya varias décadas que existen los ordenadores?
  • Porque la capacidad de proceso está alcanzando un nivel que permite a los ordenadores empezar a hacer cosas que hasta ahora se consideraban sólo al alcance de los humanos.

El concepto es sencillo

Los ordenadores saben dar buenas respuestas pero no saben hacer preguntas inteligentes. Son muy buenos a la hora de ejecutar instrucciones precisas y repetitivas pero muy torpes a la hora de realizar tareas que requieran la comprensión de conceptos y sensaciones complejas.

Pero la definición de “complejo” depende de la capacidad de proceso del ordenador.

Un ejemplo de impacto en el ajedrez

En 1996, Gary Kaspárov se enfrentó a Deep Blue, el superordenador creado por IBM para jugar al ajedrez. Kaspárov ganó 4-2; el hombre, con su intuición, superaba a la máquina. IBM trabajó duro para mejorar.

Deep Blue II no sólo era cuatro veces más potente, sino que el aumento de potencial permitió que se le “enseñase” el concepto de juego posicional.

Al año siguiente, Deep Blue II batió a Kaspárov 3,5-2,5.

Se acabó la supremacía del hombre. La fuerza bruta de la máquina se impuso. Con mayor potencial, la máquina se hizo más “inteligente”.

Según Brynjolfsson y McAfee, estamos llegando a una situación donde los ordenadores son ya capaces de generar inteligencia artificial con aplicaciones prácticas.

 

Ejemplos importantes de impacto

Los vehículos que se autoconducen

  • La conducción es un proceso complicado que requiere el control no sólo del vehículo, sino también del entorno.
  • Pues bien, Google hace ya dos años que prueba con éxito, sus coches con piloto automático.
  • El secreto: una serie de cámaras situadas en el techo del vehículo que transmiten cientos de imágenes de todo el entorno de manera continuada.
  • Imágenes que procesadas múltiples veces por segundo generan un mapa en tres dimensiones que, combinado con la biblioteca de mapas del territorio de Google, proporciona las instrucciones necesarias para una conducción segura.

La Ley de Moore en la práctica

  • Lo que hace unos años era imposible, ya que no había capacidad de cálculo suficiente, se ha hecho realidad.
  • Mientras siga viva la Ley de Moore, el alcance de la digitalización seguirá aumentando.
  • Allá donde llegue la digitalización, el coste de producción de esa actividad caerá de manera exponencial.

En las actividades digitalizadas, las máquinas se impondrán a los humanos, tales como:

  • En los procesos de actividades de las acciones legales.
  • En la preparación de notas de prensa, que los ordenadores, la hacen tan bien o mejor como los humanos, son repetitivas a veces sin valor agregado.
  • En el diagnóstico médico de enfermedades comunes.

El incremento de la productividad y la digitalización. La ecuación cambia:

  • Hasta ahora, el capital se usaba sobre todo, para aumentar la productividad de los trabajadores.
  • A más capital, más productividad, mayor salario.
  • Sin embargo, estamos entrando en un momento en el que el capital se está empezando a usar cada vez más para reemplazar a los trabajadores.

En el escenario de cambio hay ganadores y perdedores.

En este escenario, el output total debería aumentar, ya que aumenta la productividad de la economía.

Al haber más partes del proceso productivo sujetos a la digitalización, los precios, ajustados por la calidad, se reducen. Basta con pensar en el precio y las prestaciones, de una televisión, ordenador o teléfono comparado con hace 10 años.

A su vez, los empleos en sectores digitalizados sufrirán y los salarios caerán.

La caída de precios en estos sectores liberará renta disponible para los sectores inmunes a la digitalización, por ejemplo, los servicios poco cualificados, como la jardinería o las labores domésticas o los más sofisticados, como la fisioterapia o la gestión de empresas, generando inflación en esas áreas.

  • Aquellos que sepan trabajar con las máquinas y gestionar procesos complejos tendrán una gran demanda.
  • Los propietarios del capital se beneficiarán de manera especial.
  • La naturaleza del proceso de digitalización que se beneficia de manera especial del efecto red, hace que se tienda hacia la concentración de la propiedad.
  • Ejemplos: Amazon, Google o Facebook.
  • El ganador se hace con casi todo el mercado.

Con la digitalización ocurre que:

La economía mejora, el consumidor se beneficia, la distribución de la renta se deteriora.

El progreso tecnológico es positivo, pero hay que adaptar la educación fomentando la comunicación, la gestión de procesos complejos y la generación de ideas. Adaptar las instituciones laborales fomentando la formación continua y el papel del sector público, introducir impuestos negativos que reduzcan las desventajas de los trabajadores afectados por la digitalización para que todos puedan aprovecharse del progreso.

Fuentes: http://economia.elpais.com/economia/2014/05/02/actualidad/1399032089_571046.html

http://es.gizmodo.com/50-anos-de-la-ley-de-moore-que-ocurrira-cuando-no-se-1698237186