La Ley de Moore (1965) tiene implicaciones muy importantes para la evolución del crecimiento, del empleo y de la distribución de la renta. Todas las actividades hoy en día que puedan ser digitalizadas pasarán a estar sujetas a la Ley de Moore y, por tanto, el costo de producción de esas actividades se reducirá a la misma velocidad. El coste marginal de estas actividades será cercano a cero. Estamos a punto de experimentar una aceleración de impacto de la tecnología en nuestras vidas.

¿Por qué ahora, si hace ya varias décadas que existen los ordenadores? Porque la capacidad de proceso está alcanzando un nivel que permite a los ordenadores empezar a hacer cosas que hasta ahora se consideraban solo al alcance de los humanos.

El concepto es sencillo. Los ordenadores saben dar buenas respuestas, pero no saben hacer preguntas inteligentes. Son muy buenos a la hora de ejecutar instrucciones precisas y repetitivas, pero muy torpes a la hora de realizar tareas que requieran la comprensión de conceptos y sensaciones complejas.

Pero la definición de “complejo” depende de la capacidad de proceso del ordenador. Un ejemplo en el ajedrez.

En 1996, Gary Kaspárov se enfrentó a Deep Blue, el superordenador creado por IBM para jugar al ajedrez. Kaspárov ganó 4-2; el hombre, con su intuición, superaba a la máquina. IBM trabajó duro para mejorar. Deep Blue II no solo era cuatro veces más potente, sino que el aumento de potencial permitió que se le “enseñase” el concepto de juego posicional.

Al año siguiente, Deep Blue II batió a Kaspárov 3,5-2,5. Se acabó la supremacía del hombre. La fuerza bruta de la máquina se imponía.

La máquina se hace más “inteligente” con mayor potencial Los ordenadores son ya capaces de generar inteligencia artificial con aplicaciones prácticas, son ejemplos:

Vehículos que se autoconducen.

  • La conducción es un proceso complicado, que requiere el control no solo del vehículo, sino también del entorno. Google hace ya dos años que prueba, con éxito, sus coches con piloto automático.
  • Una serie de cámaras situadas en el techo del vehículo que transmiten cientos de imágenes de todo el entorno de manera continua, imágenes que procesadas múltiples veces por segundo generan un mapa en tres dimensiones que, combinado con la biblioteca de mapas del territorio de Google, proporciona las instrucciones necesarias para una conducción segura.

La Ley de Moore en la práctica laboral.

La capacidad de cálculo suficiente se ha hecho realidad ante el alcance de la digitalización que aumenta. Los trabajadores que sepan trabajar con las máquinas y gestionar procesos complejos tendrán una gran demanda. Con el crecimiento de la digitalización, el costo de producción de las actividades caerá de manera exponencial. Y en esas actividades digitalizadas, las máquinas se impondrán a los humanos.

Las actividades operativas de los ordenadores ya las hacen tan bien como los humanos.

  • Diagnóstico médico de enfermedades comunes.
  • Hasta ahora, el capital se usaba, sobre todo, para aumentar la productividad de los trabajadores.
  • A más capital, más productividad y mayor salario.
  • Sin embargo, estamos entrando en un momento en el que el capital se está empezando a usar cada vez más para reemplazar a los trabajadores.

La ecuación cambia.

Aumenta la productividad de la economía.

  • Al haber más partes del proceso productivo sujetas a la digitalización, los precios, ajustados por la calidad, se reducen (piensen en el precio, y las prestaciones, de una televisión, ordenador o teléfono comparado con hace 10 años), beneficiando a los consumidores.
  • Los empleos en sectores digitalizados sufrirán y los salarios caerán.

La caída de precios en estos sectores liberará renta disponible para los sectores inmunes a la digitalización, son ejemplos:

  • Los servicios poco cualificados, como la jardinería o las labores domésticas.
  • Servicios más sofisticados: como la fisioterapia o la gestión de empresas generando inflación en esas áreas.

Tendrán alta demanda

  • Los trabajadores que sepan trabajar con las máquinas y gestionar procesos complejos.
  • Los propietarios del capital se beneficiarán de manera especial.
  • La naturaleza del proceso de digitalización —que se beneficia de manera especial del efecto red— hace que se tienda hacia la concentración de la propiedad.
  • Piensen en Amazon, Google o Facebook.
  • El ganador se hace con casi todo el mercado.

La economía mejora, el consumidor se beneficia, la distribución de la renta se deteriora.

  • El progreso tecnológico es positivo, pero hay que adaptar la educación, que fomente la comunicación, la gestión de procesos complejos y la generación de ideas.
  • Las instituciones laborales que fomenten la formación continua.
  • El papel del sector público, debe evitar introducir impuestos negativos que reduzcan la desventaja de los trabajadores afectados por la digitalización, para que todos puedan aprovecharse del progreso.