Hacer videollamadas, ver la pantalla desde su móvil, donde se entremezclan su vida personal y profesional hasta confundirse en un todo difuminado. Con todas las comodidades, ahora las oficinas pueden ser cualquier cosa menos que ese espacio incómodo en el que trabajaban las generaciones anteriores.

La nueva fórmula del trabajo y el nuevo pensar laboral

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Bastante flexibilidad, comida gratis, buena y continua formación, gimnasio y piscina dentro del edificio, masajes, centro médico, salas de juegos.

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Alta libertad en donde a los empleados se les concede capacidad de decisión.

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El entorno adecuado se transformará en imanes para las personas con más talento del planeta.

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El modo en el que se pueda proyectar en su trabajo, será parte de su personalidad.

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Objetivo esencial, será cambiar el concepto de trabajo, que ya no es solo prestar un servicio, sino aportar su personalidad al proyecto.

La tecnología trae cambios drásticos en el mundo del trabajo hiperconectado

El teléfono acelera el ritmo de un mundo que deja de depender del correo físico, y las nuevas tecnologías provocan cambios mucho más drásticos:

Hacer prescindibles los horarios y los espacios comunes, para multiplicar la disponibilidad y fomentar la promiscuidad entre trabajadores y empleadores. Esto se vuelve clave para empezar a entender el cambio.

Entorno en el que cualquiera puede exponer su talento ante todos, con un portafolio en forma de cuenta de Instagram o con el currículo en LinkedIn, las empresas tienen un acceso exponencial y fácil a los posibles empleados.

Las empresas son las que tienen que resultar atractivas a los trabajadores, y no al contrario, como hasta ahora. La carga de prueba pasa ahora a las empresas.

Las grandes empresas tecnológicas y las start-ups han cambiado el mercado.

Todos, los grandes y pequeños, luchan por el mismo talento en un mercado sin barreras.

Buscan personas que quieran algo más que una carrera para toda la vida, que deseen rapidez, propuestas constantes de proyectos interesantes, flexibilidad, y buenos compañeros.

Controlar el tiempo, los objetivos, lo que se quiere aprender, en lo que se quiere trabajar, y sobre todo, que haya un buen ambiente entre los compañeros.

Resaltar además la regla del 20% del tiempo que se puede dedicar a un proyecto o concepto a desarrollar que esté vinculado con la empresa.

Es para aportar ideas más allá del sector. Otras compañías, utilizan ideas audaces como periodos sabáticos remunerados.

Difuminar la cadena de mando y las funciones de los trabajadores, permitiendo que los jefes de los proyectos se repartan y se elijan por votación.

Lugares de trabajo adaptados a estos nuevos parámetros

Cambiar espacios de trabajo no nominativos, es decir, que nadie tiene un sitio permanente. No hay papel, no hay armarios para nadie.

Se disponen grandes mesas para instigar la interactividad.

La amenaza del modelo laboral tipo Hollywood

Donde se aplica la lógica de un rodaje a todos los ámbitos laborales.

Identificación del proyecto, se reúne un equipo, se trabaja lo justo y necesario para completar la tarea y el equipo se separa.

Modelo con el que ahora se construyen puentes, diseñan aplicaciones o abren restaurantes.

Generalización de un tipo de trabajador autónomo, o parecido al autónomo, que trabaje embarcándose, gracias a la tecnología que hoy se pone a su disposición, en equipos que duran hasta que se termina el proyecto.

Cada vez más personas trabajan como freelance, y las horas de trabajo se pagan bajo una cuota de entre 100 y 260 dólares al mes.

La tendencia puede recordar a los minijobs alemanes, pero estos al menos ofrecen cobertura en seguridad social y otras circunstancias como las bajas.

No se trata de perder la estabilidad, sino que las empresas acaben usando este modelo dentro de sí mismas para ofrecerle al empleado, en forma de proyectos, los siguientes pasos de su vida laboral. Insostenible será que todos fuesen autónomos.

La gig economy, la economía de los bolos o los pequeños encargos

Las plataformas digitales promueven los viajes de gastos compartidos de BlaBlaCar, los taxistas Uber, el alquiler de pisos a través de Airbnb.

Lo mismo que entusiasma a las start-ups –hacerle al mercado laboral lo que Uber a la industria de los taxis– preocupa a mucha más gente –Uber ha multiplicado tanto los empleos basura como la economía sumergida–.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT)

Tiene de hecho una oficina específica para formas de empleo no convencionales, que enfatiza la necesidad de

“reconocer que no estamos hablando de tareas, favores o de llevar a alguien a casa”.

Hablar de trabajo, en la economía de bolos puede ser el futuro

Hay que empezar a reconocer que es trabajo, y el trabajo tiene que ser decente.

La protección laboral no es incompatible con la innovación.

La OIT abrió una línea de investigación en torno al “futuro del empleo”. Lo resume en que:

No hay que predecirlo, sino regularlo: la revolución tecnológica se caracteriza por la utilización de megadatos, impresoras 3D y robots que ofrecen un potencial tan grande como para reemplazar la mano de obra.

El mercado laboral se va a polarizar: baja cualificación, puestos de bajo valor agregado y de bajos sueldos son los que más riesgo van a correr.

Los drones entregarán pedidos, los robots lo fabricarán todo y los vehículos autotripulados transportarán mercancías.

Sin embargo, la tecnología siempre ha acabado creando más empleos de los que ha destruido.

En el futuro todo será diferente y todo será igual, en otras palabras, será el futuro de siempre.