De acuerdo con especialistas, los ingenieros mexicanos deberán tener, al menos, posgrado y dominar dos idiomas para sumarse al proyecto nacional

n29Con la mochila colgada sobre su espalda y sentado frente a la Facultad de Ingeniería de la UNAM, Édgar Velasco, de 20 años, recordó su objetivo al ingresar en la universidad: “conseguir un buen trabajo”; sin embargo, a la mitad de la carrera y a pocos meses de la llegada de las empresas trasnacionales al país tras la Reforma Energética, se siente inquieto por la nueva competencia laboral y porque un ingeniero extranjero con mayores certificaciones y conocimientos de los que su institución puede ofrecer, le gane ese empleo que soñó hace cinco semestres.

La incertidumbre de Édgar nació debido a que talentosos ingenieros de todo el mundo están volteando a ver a México como la mina de oro que abrirá miles de plazas y proyectos energéticos, y aunque para los ingenieros nacionales también representa una gran oportunidad profesional, deberán enfrentarse con los 30 años de atraso que hay en la ingeniería mexicana.

“No van a competir sólo con perfiles de México, sino con países europeos y los representantes más importantes de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP)”, alertó Imaru Arias, vicerrectora académica de la Universidad del Valle de México (UVM).

El perfil de un ingeniero que las empresas trasnacionales requerirán será un profesional con dominio al menos del idioma inglés, experiencia laboral, manejo de tecnología, conocimientos actualizados y especializados, certificaciones internacionales y trabajo por equipo multinacional.

Manejo del idioma

Todavía hay un gran porcentaje de universitarios mexicanos que no hablan inglés, cuando para competir en un mundo globalizado representa la lengua obligada; y donde el valor agregado sería el dominio de un tercer idioma.

Después de que Édgar visitó un par de foros universitarios para cabildear cómo le beneficiaría el ingreso de las trasnacionales a México, se alarmó, primero, porque en el plan de estudios de ingeniería mecánica ni siquiera incluía la materia de inglés.

“Si mañana, en mi salón de clases, tuviéramos que presentar un examen de certificación de inglés, como el Toefl, pasaría sólo un 10 por ciento de mis compañeros, el resto está incapacitado para mantener una conversación”, comentó Édgar.

“Tal vez lo que tenemos que empezar a incorporar desde ya es el mandarín. China es uno de los países que está participando aceleradamente en la producción de combustibles”, sugirió Felipe Ochoa, doctor en sistemas por el Instituto Tecnológico de Massachusetts y presidente de la consultoría internacional Felipe Ochoa y Asociados (FOA).

Ochoa es ingeniero civil graduado en la década de los 50 de la UNAM, la época dorada de la ingeniería en México, donde la máxima casa de estudios del país formó a ingenieros tan importantes como Carlos Slim, considerado el hombre más rico del mundo.

Pero ese tiempo dorado, como el que vivieron los ingenieros del siglo pasado, cuando los estudios universitarios podían ser vehículo para subir de estrato social, hoy los estudiantes lo sienten lejos.

“Sí, soy un convencido de que las reformas estructurales son para bien. Que este país va a ser muy distinto en una década, en el que van a haber más oportunidades y una economía pujante, que no genere solamente a uno de los hombres más ricos del mundo y a millones de pobres, sino que esa brecha se va a ir cerrando”, afirmó el senador priista Alejandro Tello Cristerna, presidente de la Comisión de Ciencia y Tecnología.

Esa visión tan optimista del gobierno federal todavía no logra contagiar del todo ni a estudiantes ni a los máximos representantes de la ingeniería nacional, por eso dieron un grito de auxilio para que el gobierno meta el acelerador para inyectar recursos y tecnología a las universidades y así se diseñen los caminos por donde los jóvenes puedan llegar a ser competitivos.

“Lo ideal hubiera sido prepararnos hace 30 años, pero éste es el momento para cambiar, por eso estamos organizando diversas reuniones con universidades para actualizar y mejorar los planes de estudios, porque el riesgo de no preparar a los ingenieros es que cuando vengan los extranjeros, los terminen empleando, pero como técnicos”, concluyó Gustavo Arvizu Lara, presidente de la Unión Mexicana de Asociaciones de Ingeniería (UMAI).

La competencia es voraz en esta industria millonaria que está sometida a diversos estándares internacionales.

“Lo que sí tenemos que cuidar mucho es que la industria extranjera no sólo utilice mano de obra barata en nuestro país, sino que realmente los mandos medios, altos y los puestos especializados sean ocupados por mexicanos”, pidió el senador Alejandro Tello.

Experiencia laboral

Los países desarrollados y más destacados por su ingeniería, como Alemania o Inglaterra, otorgan licencias para el ejercicio profesional sólo si el recién egresado acredita con rigor el mismo número de horas de academia que de prácticas supervisadas. Mientras en México, para conseguirla basta con presentar el título universitario.

Lo más grave de conceder licencias o cédulas profesionales a los universitarios sin evaluar sus destrezas sobre la práctica, no es la desventaja evidente que surge frente a sus colegas extranjeros, sino que pueden provocar un daño serio a la sociedad.

“Yo creo que nadie dejaría operarse por un médico recién salido de la academia que no haya pasado por la residencia. Con los ingenieros sucede lo mismo, porque construyen puentes y los que se verían afectados directamente por un error humano son quienes lo transitan”, planteó el presidente de UMAI.

Durante los cinco semestres que Édgar lleva cursados en la UNAM, ningún profesor lo ha invitado a él o a sus compañeros a una empresa para ir a materializar sus conocimientos teóricos, pues las visitas de campo son exclusivas para estudiantes de los últimos semestres.

“En un trabajo no se trata de hacer ecuaciones y ya, y en la universidad no te dan la madera para poder salir al mundo exterior”, explicó Édgar.

Y tan repetido está por los expertos que la educación de un ingeniero debe ser dual, que ya ningún plan de estudios en ingeniería que esté por nacer se concibe sólo en un pupitre.

Desde mayo, por ejemplo, la Facultad de Química de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEM) diseña el programa de una carrera que no existía hasta hace un mes en el país y que tal vez se convertirá en la más importante en la era de la Reforma Energética: ingeniería petroquímica.

La directora de esta Facultad, Guadalupe Santamaría González, recurrió a una exhaustiva investigación bibliográfica internacional para la licenciatura de ingeniería petroquímica, que incluye a países como Emiratos Árabes, Estados Unidos, Canadá y Rusia, y también enlistó las 14 empresas globales del sector que ya están en el Estado de México y con las cuales plantea firmar convenios de colaboración.

“Es sumamente importante que desde que están en el aula comiencen a foguearse, porque luego a los chicos les piden experiencia y ¿cuál experiencia?, si acaban de salir”, dijo la profesora Santamaría.”

Manejo de tecnología

Fue a comienzos del nuevo milenio cuando Alejandro Vela, de 31 años, entró a ingeniería en el Instituto Politécnico Nacional (IPN), y a pesar de que las máquinas de cómputo IBM 360 estaban fuera del mercado 30 años antes, era con las que debía realizar los ejercicios en la academia.

“Pues eso de tener en las aulas computadoras 360 no está padre. Me hizo falta acceso a información más actualizada y tecnología de punta”, reclamó Vela.

Y como acceder a la tecnología en México, ya sea en cualquier empresa nacional o en la academia, es casi imposible porque es inexistente, las compañías trasnacionales son las que deben invertir en los ingenieros mexicanos para enviarlos al extranjero antes de comenzar a operar sus equipos.

Carlos Ramos, por ejemplo, estará en Alemania los próximos dos años financiado por una compañía automotriz, para actualizarse y poder ser parte de la plantilla laboral de ésta cuando opere en México.

“La desventaja que yo veo es que las naciones de primer mundo desarrollan tecnología y eso obliga a que sus ingenieros conozcan equipos de vanguardia y tengan una mayor productividad de la que nosotros podemos ofrecer. El único punto a favor nuestro es que tenemos que ser más ingeniosos que ellos para competir y lograr los resultados con muy pocos recursos”, consideró el ingeniero Ramos.

Édgar Velasco explicó que la planta termoeléctrica que está en la UNAM y con la cual ensaya para adquirir sus conocimientos de ingeniería mecánica es como de la Segunda Guerra Mundial, aunque por el momento la considera suficiente, pues tiene los elementos básicos para aprender.

“Yo diría que muy especialmente la Reforma Energética plantea una oportunidad al gremio de los ingenieros para sobrepasar o eliminar los obstáculos que han impedido su desarrollo. Y que las empresas y las universidades tengan las herramientas tecnológicas, como computadoras y software, que las hagan competitivas frente a otras compañías extranjeras”, aseveró Sergio Manuel Alcocer Martínez, presidente de la Academia de Ingeniería y subsecretario para América del Norte de la Secretaría de Relaciones Exteriores.

Para poder ser más competitiva, de hecho, Pemex colocó la semana pasada en Querétaro la primera piedra de lo que será el Centro de Capacitación de la Universidad Corporativa de Petróleos Mexicanos, que estará abastecido de simuladores, recursos tecnológicos, aulas multimedia y sistemas expertos para acelerar el aprendizaje de los procesos complejos que se requieren en el campo de trabajo.

Conocimientos actualizados
y especializados

En México, ocho de cada 10 planes de estudios en ingeniería no están acreditados, por lo general, las únicas universidades que ofrecen calidad en sus programas son las más grandes como la UNAM y el IPN.

“Que menos de 25 por ciento de los programas de estudio estén acreditados, llama a la duda de que tengan la suficiente calidad”, cuestionó Alcocer Martínez.

El presidente de la Academia de Ingeniería confesó también que él, cuando fue estudiante de la UNAM –reconocido por ser el mejor promedio de su generación–, como la mayoría de sus colegas mexicanos, tuvo tanto excelentes como malos profesores. Sin embargo, en una educación competitiva todos los profesores deberían estar calificados para poder enseñar.

“Si los ingenieros que están disponibles y mejor capacitados provienen de otros países, lo más probable es que ellos sean los contratados por estas firmas. Competir implicará una formación estricta y rigurosa”, afirmó.

En el país sólo hay 367 planes de estudio de posgrados con el aval del Programa Nacional de Posgrados de Calidad del Conacyt, para atender a 115 mil estudiantes que en promedio cada año egresan de una ingeniería. Se concentran en cinco instituciones: Cinvestav, IPN, ITESM, UANL y UNAM.

Certificaciones internacionales

“En la medida en que tengamos ingenieros que provengan de universidades cuyos estudios se reconozcan por Estados Unidos y Canadá y que tengan los estándares aceptados por la industria internacional va a ser mucho más sencilla una integración económica, porque esta industria energética es enormemente globalizada”, advirtió Alcocer Martínez.

El problema es que en México la única escuela reconocida por parte de organizaciones de educación superior en Estados Unidos es el Centro de Enseñanza Técnica y Superior (CETYS) de Baja California, que cuenta con la acreditación del Western Association of Schools and Colleges (WASC) que también avala a la Universidad Stanford de California.

Trabajo en equipo multinacional

Cuando Édgar escuchó también en los foros que uno de los requisitos para poder competir con los ingenieros extranjeros es tener la habilidad de trabajar en equipos multinacionales, de inmediato le llegó la imagen de varios de sus compañeros, que solitos andan caminado por la facultad, cargando sus materiales y que nadie aceptó integrarlos en sus grupos de estudio.

“Es muy frecuente ver a chavos haciendo solitos sus proyectos. En ingeniería son muy individualistas y la mayoría no tiene la cultura de apoyar al otro para que progrese”, comentó Édgar.

También en la UNAM, ocho de cada diez alumnos que fueron parte de algún esquema de movilidad jamás se habían subido a un avión debido a la falta de recursos.

José Gonzalo Guerrero, director de la Facultad de Ingeniería la UNAM, quien cuenta con más de 36 años de experiencia en la academia, cuando lo cuestionan sobre cuáles son los problemas que más enfrentan los estudiantes no se enfoca en sus carencias matemáticas o de idioma, sino en sus problemas de personalidad, como la falta de confianza en sí mismos o de autoestima, que evitan que se sientan valiosos. Sin embargo, ha visto que un viaje a otros países les inyecta seguridad, porque muchas veces descubren que sus capacidades profesionales son similares a los de cualquier otro europeo.

“A veces regresan cambiados por ese simple acto. Por eso, es importante que los muchachos, sobre todo de escuelas públicas, puedan estar en el extranjero, aunque sea por seis meses”, argumentó Guerrero en un foro de la Academia de Ingeniería.

Entonces, ¿cuál sería el precio de no apoyar a los jóvenes ingenieros para que sean competitivos y se sientan preparados para pelear los puestos que se abrirán tras la Reforma Energética?, se le preguntó a la vicerrectora académica de la UVM, Imaru Arias.

“No ofrecerle a nuestros estudiantes de la clase media la oportunidad que nuestro país está viviendo”, sentenció.

Ante este panorama, se corre el riesgo de que estudiantes como Édgar, quien apostó por el camino de las ingenierías para un futuro mejor, no obtenga ese buen empleo que soñó hace cinco semestres cuando ingresó en la UNAM, y termine como un técnico de una empresa trasnacional.

“Estamos en la disyuntiva de que si los ingenieros extranjeros nos van a venir a quitar el trabajo”, lamentó el estudiante.

México también tiene la oportunidad de trabajar para ser competitivo y volver a impulsar otra época dorada en la ingeniería. Es quizás un buen momento para que de la universidad pública nacional, como en antaño, salgan los ingenieros como los que han construido más kilómetros de carreteras en Latinoamérica y otras obras públicas, como edificios, monumentos y las construcciones más grandes; y hasta el hombre más rico del mundo.

Carreras con mayor expectativa

Ingenierías beneficiadas por la Reforma Energética, de acuerdo con los especialistas:

Ingeniería petroquímica: Es el estudio de los procesos que involucran la transformación de materias primas en productos plásticos terminados, así como la operación de los mismos.

Ingeniería petrolera: Posee los conocimientos que le permiten realizar, con excelencia técnica, la programación, la ejecución y la dirección de los procesos de explotación de hidrocarburos, de agua y de energía geotérmica, a fin de redituar beneficios económicos al país y prever los posibles daños ecológicos al medio ambiente. También diseña y fabrica los equipos e instalaciones para la explotación de los diversos yacimientos.

Ingeniería ambiental: Esta ingeniería permite conocer las acciones a desarrollar para lograr un equilibrio entre las actividades humanas y la conservación del medio ambiente.

Ingeniería química: Forma al estudiante para atender y transformar el sector de la industria química; capaz de participar en la concepción, diseño, construcción, operación y administración de plantas de proceso en las que la materia prima se transforme de una manera económica en productos químicos útiles al ser humano, preservando el medio ambiente.

Ingeniería mecánica: En su actividad profesional el egresado será capaz de: diseñar, mantener y construir dispositivos, equipos y máquinas. Además de proyectar, diseñar y poner en operación plantas y sistemas que integre.

Ingeniería en minas: Es la rama de la ingeniería que se ocupa de la extracción de los recursos minerales, mediante técnicas y labores mineras de los recursos minerales. El conocimiento y el uso en la ingeniería de explosivos. Y también la obtención de licencias y ejecución de planes de labores.

Ingeniería química metalúrgica: El egresado de la carrera de esta ingeniería estará capacitado para ejercer funciones tales como: extracción de metales, fabricación de aleaciones, manufactura, protección y prevención de fallas de componentes metálicos y manufactura de piezas de cerámicos, de polímeros y materiales compuestos.

Ingeniería geofísica: Forma al profesionista que, con base en sus conocimientos de matemáticas, física, química y geología, desarrolla métodos y técnicas para explorar nuestro planeta, investigar y comprender los fenómenos físicos que en él acontecen a fin de estudiar su comportamiento, encontrar recursos naturales, o dar apoyo para la creación de obras de infraestructura. Por tanto, la tarea que realiza repercute en diversos ámbitos, desde el campo de la extracción de los minerales, hasta la protección al medio ambiente.

Ingeniería geológica. Forma profesionistas que aplican conocimientos técnicos y científicos para descubrir los recursos minerales, localizar los yacimientos de hidrocarburos, encontrar y controlar la explotación de los recursos hidráulicos; planear las obras civiles, buscar las fuentes alternas de energía, así como analizar los problemas relacionados con la conservación del medio ambiente y la prevención de desastres geológicos.

Ingeniería civil. Emplea conocimientos de cálculo, mecánica, hidráulica y física para encargarse del diseño, construcción y mantenimiento de las infraestructuras emplazadas en el entorno, incluyendo carreteras, ferrocarriles, puentes, canales, presas, puertos, aeropuertos, diques y otras construcciones relacionadas.

Fuente: Excélsior