De acuerdo con la SEP, esto ocurre porque los alumnos no adquieren habilidades para desenvolverse en el ámbito laboral

En México la juventud no cuenta con oportunidades laborales dignas que le ayuden a mejorar su calidad de vida y a contribuir en el desarrollo del país. Un claro ejemplo es que uno de cada cuatro egresados de las universidades obtiene un trabajo en el que ni siquiera tiene la garantía de firmar un contrato o carece de prestaciones como aguinaldo o seguridad social.

Las cifras que revela la SEP indican que el panorama para quienes logran concluir una carrera profesional no es el más alentador, ya que obtener un empleo o encontrar una actividad vinculada a la licenciatura implica tener paciencia para conseguirlo, aceptar trabajos sin garantías laborales o empezar en empleos de otras áreas para tener un ingreso económico.

Paradójicamente, un estudio de la agencia Manpower reveló que cuatro de cada diez empresas tienen dificultades para encontrar al personal que ocupe sus vacantes, de modo que mientras los jóvenes dicen que no hay trabajo, los empleadores señalan que no hay buenos candidatos.

Ante ese desequilibrio, que se ha agudizado en los últimos 15 años, el secretario de Educación Pública, Emilio Chuayffet, asegura que una de las razones por las que existe ese problema es porque la formación que reciben en sus escuelas no está otorgando del todo las habilidades y competencias para funcionar en la vida y en el ámbito laboral.

Ya los griegos apuntaban que la excelencia educativa se lograba cuando se tenía la areté y la techné; entre otras palabras, el saber ser, el saber hacer”, enfatizó para referir que el problema es que los jóvenes universitarios que concluyen sus carreras necesitan estar mejor formados tanto para desempeñarse en un buen trabajo como para saber enfrentar la vida diaria.

Entre las principales razones por las que existen fallas que han precarizado el trabajo de los profesionistas y no logran un puesto de su carrera sobresale que 3 de cada 10 no logra mostrar que tiene las competencias para ocupar una vacante, pero también 12% muestra falta de entusiasmo  y motivación cuando acude a buscar empleo.

Lo anterior, según el titular de la SEP, también ocurre porque desde que eligen la carrera no todos los jóvenes están convencidos de esa profesión o a veces eligieron sin estar seguros de lo que significaba determinada carrera y no se dieron la oportunidad de revisar en qué podrían desempeñarse.

Ante ese desequilibrio que repercute en la vida laboral de los recién egresados, el titular de la SEP señala que la educación debe cambiar el rumbo, porque preparar a los jóvenes no sólo debe tener como objetivo la acumulación de conocimientos, sino que tiene que ser integral y propositiva, pues cuando el saber es herramienta y ayuda a mejorar el entorno, la enseñanza se transforma en el centro de las cosas y trasciende.

 

Publicado en Excélsior