Una oficina bien equipada y confortable contribuye al bienestar y productividad de los empleados

El espacio físico de trabajo contribuye al bienestar y satisfacción de los empleados, mejora la productividad y disminuye la rotación y el ausentismo.

Los elementos que, son cada vez mayor frecuencia, pueden encontrarse en las dependencias de muchas empresas, especialmente de grandes multinacionales. Un equipamiento con el que tratan de crear espacios confortables e inspiradores para que sus empleados estén más a gusto, trabajen mejor y rindan más.

Muchas de las empresas reconocidas con esta acreditación están realizando fuertes inversiones en sus instalaciones.

¿Cómo repercute esto en los trabajadores?
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Aumenta la concentración, facilita una cultura colaborativa y ayuda a que se sientan identificados con la misión, visión y valores de la organización.

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Se busca que el empleado deje de ver el lugar de trabajo como un sitio al que se va “por obligación”, que es uno de los principales objetivos que persiguen con los diseños corporativos.

Se busca que la oficina se configure como un destino, del entorno en el que el trabajador encuentra las mayores facilidades para realizar su actividad. Los nuevos diseños intentan responder a las distintas situaciones que vive el profesional, incluso dentro de una misma jornada laboral, y el diseño de los espacios debe realizarse en función de cómo se quiere que trabajen y se relacionen entre sí los trabajadores en ese entorno.

Los empleados cuentan con un completo menú de espacios que incluye la posibilidad de trabajar al aire libre, lugares de reunión, zonas abiertas para favorecer el trabajo en equipo y otras áreas más aisladas, para los momentos en los que nuestra cabeza necesita pensar con mayor tranquilidad o, simplemente, desconectarse.

La sostenibilidad, a través de la oficina sin papeles o de la optimización energética que brindan los dispositivos, se tiene en cuenta para los diseños actuales.

La iluminación también adquiere gran protagonismo. Lo adecuado es contar con luz natural y vistas al exterior, aunque serán necesarios elementos como persianas o estores que eviten los molestos reflejos en la pantalla.

Otro elemento importante es la acústica.
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Una persona consume hasta un 20% de su energía para concentrarse en un ambiente ruidoso. El espacio ideal, resumen estos especialistas en equipamiento y optimización de espacios de trabajo, sería aquel que ofrezca al trabajador la posibilidad de aislarse acústicamente y en el que la confidencialidad, inteligibilidad y ruido ambiental estén equilibrados.

Se busca que la oficina se configure como un destino, del entorno en el que el trabajador encuentra las mayores facilidades para realizar su actividad. Los nuevos diseños intentan responder a las distintas situaciones que vive el profesional, incluso dentro de una misma jornada laboral, y el diseño de los espacios debe realizarse en función de cómo se quiere que trabajen y se relacionen entre sí los trabajadores en ese entorno.

Ergonometría y seguridad

El diseño más vanguardista puede pecar de llamativos olvidos que lo hagan inseguro o ineficaz, da algunas pautas a la hora de crear espacios de trabajo.

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Puntos de luz

La forma correcta de situarlos es encima de los puestos de trabajo y a ambos lados de la mesa para evitar reflejos y deslumbramientos. Es mejor que tengan pantallas mate, no tipo espejo.

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Fuente de aire acondicionado y calefacción

Si están mal distribuidas dejarán zonas de frío o de calor. Lo ideal es que cada empleado pueda regular la temperatura de su propio espacio de trabajo.

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Cromatismo

Cuidado con las paredes y suelos pintados con los colores corporativos. Hay tonalidades muy intensas y energéticas, como el rojo o el naranja, que producen fatiga visual.

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Materiales

Es recomendable usar aquellos que absorban los ruidos, especialmente en zonas donde se atiende a clientes o hay llamadas telefónicas.

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Mobiliario

Mesas en colores claros y mates, y sillas regulables en altura, acolchadas, con apoyo lumbar y apoyabrazos.

El cumplimiento de los espacios profesionales no sólo debe responder a criterios estéticos o funcionales, también han de reflejar la identidad corporativa y la cultura organizacional de la empresa.

Más allá de logos y colores, el lugar de trabajo puede servir para mostrar lo que es importante para la empresa y respaldar aquellos comportamientos necesarios para alcanzar su misión.

Las oficinas son “el cuerpo” de las empresas. Y, al igual que sucede con las personas, con el cuerpo se dicen muchas cosas. A veces, contradiciendo el mensaje oficial. Difícilmente se podrá hablar de estructuras planas, cooperación o transparencia si luego los jefes siguen marcando una diferencia jerárquica clara con sus enormes despachos en la planta noble. De palabra se afirma que los empleados son lo más importante, pero las oficinas lo desmienten.

Uno de los estilos que más han proliferado entre los nuevos modelos de oficinas es el open space. Vastas praderas diáfanas que han desterrado la clásica división en despachos o cubícu¬los en favor de un concepto abierto que potencie el trabajo colaborativo. Este tipo de distribución puede incrementar hasta en un 30% la productividad, se cree que los espacios abiertos proporcionan la libertad de acción que el talento de la compañía necesita para manifestarse. Posibilitan que los profesionales muestren sus verdaderas habilidades, que aparezca su talento y se conecte con el de otras personas a través de proyectos conjuntos.

Falta de privacidad

La falta de privacidad, que hace difícil mantener una conversación telefónica delicada al saberse escuchado por toda la planta, o las distracciones que provocan el incesante ir y venir de gente y las conversaciones ajenas son otros de sus inconvenientes. Se advierte del peligro de confundir colaboración con el abandono de las propias responsabilidades.

Un paso más allá en este concepto de espacio colaborativo es el modelo en el que ningún empleado tiene asignado un lugar de trabajo fijo. Llegan con su portátil, buscan un sitio libre, entran en el sistema y se ponen a trabajar.

Un sistema, con pros y contras:
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A favor

Que los empleados se mueven por la oficina y se relacionan con distintas personas, lo que “les sitúa en un plano más libre, les acerca a otros puntos de vista y les permite ver que la empresa es mucho más que su piso, su pasillo y su escritorio”.

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En contra

“No tienen esa sensación, tan humana, de hacer del lugar de trabajo algo suyo, con sus plantas, las fotos de sus hijos o el regalo que le hicieron sus compañeros por su cumpleaños”.

Fuente El país