La economía colaborativa

La “economía compartida” es la mezcla de startups sin ninguna relación entre sí, pero a menudo agrupadas y muchas originadas en Silicon Valley, cuyos servicios incluyen:

  • El compartir autos, viviendas y demás servicios. Fomentan el empleo a través de aplicaciones tecnológicas. Uber y Airbnb son los ejemplos más conocidos y exitosos. 

La economía de conserjería

La economía de conserjería está desarrollándose a través de los teléfonos inteligentes y en ningún otro lugar es más visible que en San Francisco, la capital de la fantasía de Internet.

¿Qué empleos se pueden conseguir a través de estas aplicaciones tecnológicas?

  • Conseguir una sirvienta, un masajista, doctor, chef, valet, comprador personal, florista y barman, taxis, plomeros.

Cada uno tiene su propia aplicación y puede llegar al sitio de petición en un mínimo de 10 minutos.

Uber, el servicio de autos, ha transformado el sistema de transporte ya que utiliza teléfonos para conectar a clientes con trabajadores cercanos a pedido.

Muchas de estas firmas:

  • No involucran “compartir” un bien sino mano de obra.
  • TaskRabbit, un mercado de empleo donde un usuario puede contratar a alguien para que haga labores como podar el césped o hacer diligencias forma parte de la economía compartida, también lo es cualquier trabajador.
  • Lo único que estas empresas tienen en común es que son un mercado, aunque difieren ampliamente en la cantidad de control que les otorgan a los compradores y vendedores.

Uber está cambiando la forma de ver el trabajo

  • En la mente de los críticos, tal vez el mayor transgresor en la forma en que controla la fuerza laboral sea Uber. La compañía establece los precios que los conductores deben aceptar y últimamente ha adoptado el hábito de exprimir en forma unilateral a los choferes en dos formas:

Reducir las tarifas que reciben por viaje y aumentar el porcentaje con el que se queda Uber.

  • Uber ha indicado que contrata 20.000 conductores nuevos al mes a nivel mundial y en este reporte asegura que en ciudades estadounidenses como Los Ángeles o Washington los conductores ganan en promedio más US$17 la hora.
  • Tal información, sin embargo, no refleja lo que los choferes de Uber ganan en realidad, por la simple razón de que no incluye sus gastos.
  • Por ejemplo, una investigación de la periodista Emily Guendelsberger muestra que los conductores de Uber en Filadelfia probablemente ganan una fracción de eso. De acuerdo con la muestra ciertamente limitada de 20 choferes, incluida ella misma, la cifra ronda los US$10 por hora después de gastos.
  • Es más que el salario mínimo que se paga en Estados Unidos, pero está muy lejos de las aseveraciones de Uber, las cuales llegaron a niveles absurdos en mayo de 2014 cuando la empresa aseguró que el ingreso promedio de los conductores en Nueva York era de US$90.000 al año.
  • Luego de meses de investigación, la periodista Alison Griswold no conoció absolutamente a ningún conductor en esa ciudad que ganara esa cifra.

El significado de todo esto es simple: Uber y empresas como Lyft, que es más generosa con sus conductores pero que tiene un modelo de negocios parecido, son unas máquinas extremadamente eficientes para crear puestos de trabajo prácticamente de sueldo mínimo.

  • Uber no es un servicio de taxis, sino de empleos de baja remuneración.
  • Si los trabajos que proveen empresas de servicios de transporte compartido son buenos, pero datos de Uber y Lyft muestran que más de 80% de sus conductores tienen otros empleos o están buscando uno.
  • Uber ha indicado que 51% de sus choferes están conduciendo menos de 15 horas a la semana.
  • Uber y muchas otras empresas de economía compartida permiten una nueva forma de trabajo: el empleo fraccional, en el que las personas pueden sumar horas extras cuando lo necesiten.
  • Desde el punto de vista económico, estas compañías han dicho de forma explícita que su modelo de negocios no funciona si los “conductores socios” son tratados como empleados y no como lo que son ahora, es decir contratistas independientes. 

Para que siga adelante la economía compartida, los reguladores deben decidir si sus trabajadores son contratistas independientes o empleados.

La única forma de avanzar es algo que ha captado muy poca atención, los “contratistas dependientes”.

  • En contraste con los contratistas independientes, los dependientes trabajan para una sola empresa con un considerable control sobre su trabajo, como en Lyft o Uber o cualquiera de un centenar de compañías.
  • Esta categoría no existe en algunos países, pero está en legislaciones como la de Alemania, donde los contratistas dependientes reciben más protección que los independientes, pero siguen siendo distintos a los empleados de tiempo completo.

La alternativa es la posibilidad de que este tipo de compañías dejen de existir por completo, debido a una demanda colectiva que casi seguro constituiría una amenaza existencial para el negocio.

No sólo Uber, hay de todo y para todo

  • Washio es para que alguien lave su ropa, Sprig y SpoonRocket cocinan su cena y Shyp envía cosas por correo para que usted no tenga que ir a la oficina postal.
  • Zeel provee un masajista (con todo y mesa).
  • Heal manda a un doctor a su casa, mientras que Saucey le lleva alcohol. Dufl prepara su maleta y Eaze reabastece su provisión de marihuana para fines médicos.  

Hay muchos más detrás de las aplicaciones

Es difícil saber qué tan seriamente tomar esas aplicaciones a primera vista, por tanto se hizo una prueba para vivir con alrededor de una docena de éstas a lo largo de una semana.

  • La vida es fácil cuando tus aplicaciones hacen todo el trabajo pesado, pero éstas no son sólo para los perezosos.
  • La mayoría ofreció un gran servicio y, para sorpresa, algunos tienen ingeniosos modelos de negocios nuevos que en efecto permiten ahorrar dinero.
  • Pero no está claro cuántos funcionarán fuera de zonas puntocom como San Francisco, o cuántos seguirán vivos en un año.

Servicio Luxe

  • Luxe utiliza GPS para ofrecer un valet personal de estacionamiento. Al entrar al auto, uno abre la aplicación Luxe para decirle a dónde va. Después Luxe monitorea su teléfono durante el viaje para que uno de sus valet se reúna con usted en su destino justo al momento de llegar.

Costo del servicio enfoque de ahorro

  • El servicio de Luxe costó sólo US$15 más una propina de US$3. Total $ 18.00
  • Costo normal con estacionamiento en propio edificio habría costado US$35.
  • ¿Cómo es posible esto?
  • El servicio negocia tarifas favorables con estacionamientos infrautilizados. Las tarifas de los servicios de las aplicaciones varían según hora y ubicación, pero en las cinco ciudades en las que está disponible, la tarifa llega a un máximo de unos US$15 al día. 

“Tipo de desarrollo de trabajo en la temporalidad”

  • Estas aplicaciones a pedido dependen de trabajadores temporales que reciben su sueldo por interacción; es decir, la cantidad de autos que mueven.
  • La aplicación les dice qué partes de la ciudad tienen el mayor potencial de clientes.
  • En un día ocupado, podrían ganar US$20 o US$30 la hora, pero si nadie se quiere estacionar en un día, se quedan sin cena esa noche.

Las aplicaciones a pedido aprovechan recursos previamente infrautilizados, a través del desarrollo de la “economía de consejería”, cuyo objetivo es aprovechar espacios y personas desperdiciadas:

  • Trabajadores temporales y cosas como estacionamientos vacíos.
  • Esto puede convertir a la economía de conserjería en algo conveniente y eficiente.

Objetivo de las aplicaciones es ahorrar dinero

  • El servicio termina no costando más porque estos negocian tarifas al por mayor con las empresas de distintos servicios, envíos y comida.
  • Los procesos desarrollados tienen buena estructura tecnológica, que entreguen pizzas grandes con sólo unos toques en la pantalla, y Saucey otra empresa que complementa el servicio, cuyos conductores recogen y hacen entregas de las licorerías, dicen que sus socios minoristas les dan una tajada por enviarles clientes.
  • El servicio a domicilio no cuesta más que si hubiera ido a la tienda a recoger la comida, con excepción quizás de la propina, que normalmente uno puede agregar en la aplicación.

Uno cree que debe tener una mentalidad de consentido para usar muchas de estas aplicaciones.

  • La aplicación Heal envió un excelente doctor egresado de la Universidad de Stanford para revisar una lesión en menos de una hora, pero el costo fue de US$99 por la comodidad.
  • Washio cobró US$3,50 por kilo de ropa sucia más una cuota por la entrega; se podría haber ahorrado un poco enviando el cesto de ropa a un servicio de lavandería, o mucho más lavando la ropa uno mismo.

Todos estos precios podrían disminuir si los servicios se popularizan, pero eso no está para nada garantizado.

  • Además, el control de calidad es un reto cuando el supervisor es solamente el software.

Las grandes interrogantes sobre si estas aplicaciones podrán llamar a sus trabajadores subcontratistas

  • En lugar de empleados que reciben prestaciones y horas extra.
  • Muchos ofrecen trabajo de salario mínimo y mucho riesgo, lo que podría dificultar mantener un personal estable.

Qué tanto sentido tiene usar su teléfono como conserje fuera de Silicon Valley, Nueva York y Los Ángeles.

  • Es un tema tanto de oferta de trabajadores dispuestos de aplicaciones de medio tiempo y de demanda de un estilo de vida de conserje.

Valorar el tiempo y costo de formas distintas

  • Una forma de medir el valor del servicio de una aplicación es según el apuro que reemplaza.
  • Pagar US$8 más para que una aplicación entregue una cena casera familiar podría ser un precio pequeño para unos padres agobiados. 

Y ¿qué constituye un lujo?

  • Ya nadie califica a Uber de un “servicio de limosina”: simplemente lo llaman Uber 

La economía colaborativa de los empleos

Cada vez más, los bienes que son “compartidos” en este tipo de economía fueron expresamente comprados para propósitos de negocios, ya sea personas que alquilan apartamentos que no pueden costear pensando que Airbnb los ayudará a cubrir la diferencia, o conductores que obtienen financiación a través de socios de servicios de viajes compartidos como Uber o Lyft para comprar un auto nuevo con el que ofrecerán esos mismos servicios.

Fuente:

http://lat.wsj.com/articles/SB12013707085963353461804581008160071808144?tesla=y

http://lat.wsj.com/articles/SB12013707085963353461804581006160235206724?tesla=y