Varios estudios apoyan el método popularizado por grandes ejecutivos que empiezan a trabajar de madrugada.

La hora perfecta para empezar a trabajar

A las 4 AM no hay ruido, en las redes sociales no hay actividad, no suena teléfono. Esta rutina laboral cada vez gana más adeptos, que han rediseñado su horario para aumentar su productividad y ganarle horas al día, no es para trabajar más hora sino para trabajar mejor, no hay distracciones.

Esto ayuda a concentrarse más y a ser más productivo, en esas horas se resuelve gran parte del trabajo del día. Después de algo más de dos horas trabajando, se puede ir hacer ejercicio e incorporarse a la oficina en torno a las 10, con el grueso de sus tareas realizado.

Los estudios indican que la dos horas más productivas son las primeras del día de la llegada al trabajo, que suele ser de 9 a 11.

La nueva propuesta 

Es adelantar ese inicio de la jornada a la madrugada, cuando las distracciones disminuyen y la sensación de aislamiento refuerza la concentración y la eficiencia.

Según estudios, estamos profundamente equivocados respecto a nuestros hábitos:

  • La mayoría pensamos en nosotros como más trasnochadores de lo que realmente somos, creemos que somos más productivos de noche.
  • Esto lleva a prolongar las jornadas hasta altas horas, lo cual no se traduce en más efectividad sino en más cansancio.
  • Distinguir entre empleados más activos durante las mañanas, frente a los noctámbulos. Creer que rindes más por las noches es solo una ilusión.
  • La madrugada tiene muchos atractivos que van relacionados con la falta de distracciones, pero la mejor forma de sacarles partido no es trasnochar sino arrancando el día de madrugada.

Prolongar las jornadas hasta altas horas no se traduce en más efectividad sino en más cansancio

En la madrugada se está más entregado a las tareas más creativas y las que requieren más concentración. Sin llamadas telefónicas, interrupciones o redes clamando atención. Cuando la mayoría de la gente se incorpora al trabajo, ya casi se ha cubierto la mitad de la jornada. El día se aprovecha más, no porque faltan horas, lo que falta es organización.

La importancia de la rutina

  • Levantarse a las cinco, pero no ponerse a trabajar inmediatamente.
  • Primero, meditar una hora, reconectarse consigo mismo y hacer visualizaciones. El nivel de concentración es fundamental.
  • Después conectar con el mundo y empezar a trabajar.
  • Es algo que hace cada vez más empleados y ejecutivos.
  • Realizar una de las dietas del sueño de Uberman, las menos radicales, consistente en dormir cuatro horas y media por la noche, completar el ciclo con dos siestas de 20 minutos a lo largo del día.
  • Se debe ser muy escrupuloso, debe ser exactamente esos minutos o todo se perderá.
  • Lo estricto de estas dietas, es que pocos empleados ejecutivos consigue mantenerse. El período de aclimatación esta entre los 66 días de los 21 tradicionales, el entorno laboral es fundamental.
  • Hay que reeducar a quienes van a someterse laboralmente, para que se contacten cuando pueden ser contactado, ya que las llamadas del teléfono son ladrones de tiempo brutales.
  • Como establecer una mayoría de seguidores de este tipo de rutinas, deberán programar sus correos electrónicos para no enviarlos a horas intempestivas y       acostarse temprano. Este es otro de los pilares del método.
  • Sus seguidores duermen entre 6 y 7 horas y media, asegurarse de que su vida social no se ha visto perjudicada.
  • Se establece que es un mito lo de las 8 horas de sueño, hay que estar durmiendo menos.

Los métodos pueden no ser universalmente válidos

Hay trabajos con más flexibilidad, siendo los más sencillos y no todos lo tienen. Pero también es cierto que todo el mundo puede intentar levantarse antes, que muchos ni intentan y tiene muchos beneficios.

Aunque cada vez más directivos norteamericanos y también figuras como Michelle Obama, con frecuencia apelan a este tipo de rutinas como clave del éxito, aún son pocos los CEO mexicanos que se suman a esta tendencia.

Las sociedades tienen sus propias particularidades culturales, pero la sociedad no es siempre el mejor ejemplo a seguir. No se trata de convencer de que se levante a las 4.30, se debe buscar sus mejores rutinas y adaptar su vida a ellas, ni seguir las rutinas que la sociedad marca.

Al final, se trata de una cuestión de hábitos y de la flexibilidad de estos. Tú eres tu hábito, no al revés. No existe tal cosa aun con la predisposición, de ser unas aves nocturnas. Son los hábitos los que tienen que estar a tu servicio, no al revés.

Lo importante es que la mayoría pueda coincidir y que las repercusiones sean positivas, tras haber adelantado unas cuantas horas la alarma del despertador:

Las horas que dicen ser más productivos, pero también estar más descansados y con más tiempo disponible para todo lo que no es trabajo. Lamentablemente no hay fórmulas mágicas ni esquemas fijos e infalibles.

Tampoco horas brujas, importante distinguir que, no es que seamos más productivos a las 4 de la mañana, sino que el entorno en sí mismo lo sea.

http://politica.elpais.com/politica/2016/08/31/actualidad/1472660552_570731.html