La resistencia emocional es la habilidad para manejar y enfrentar los factores de estrés, y permanecer ecuánime

n36​Como seres humanos estamos llenos de emociones, muchas veces, nuestras vidas se rigen por nuestros sentimientos y nos dejamos llevar por ellos. Sin embargo, los sentimientos pueden ser algo muy frágil, y no estamos preparados para resistir determinadas situaciones.

La resistencia emocional, según Sheri Van Dijk, psicoterapeuta en Sharon, Ontario, Canada, es la habilidad para manejar y enfrentar los factores de estrés, y permanecer ecuánime o equilibrado ante ello.

De acuerdo con Sheri Van Dijk, no importa cuántas emociones dolorosas experimentemos, tenemos que ser capaces de resistir y no rompernos.

Ser emocionalmente resistente no significa poner barreras o no exponer nuestros sentimientos a los demás, por el contrario, este camino lleva al aislamiento. Esto no sólo es dañino para la vida social, también lo es para la salud, padecimientos como alta presión arterial, dolor crónico y bajas en el sistema inmune son algunos de los estragos que trae.

La resistencia emocional es algo que algunas personas desarrollan desde temprano, pero también es una habilidad que podemos aprender.

1. Construye una actitud compasiva. En este sentido, es importante conocer todos y cada una de las emociones, pensamientos, sensaciones y patrones que tenemos. Ser autocompasivo significa ser sensible y cuidar esas cosas que causan estrés y son una dificultad.

2. Examina tus creencias sobre las emociones. Así es, desde que crecemos nos dicen ciertas cosas sobre lo que debemos sentir y cómo tenemos que comportarnos. Sin embargo, no todo lo que aprendemos es cierto, y estos mensajes son solo juicios sobre las emociones.

Lo más recomendable es aprender sobre nuestros propios sentimientos, y colocar las emociones a donde pertenecen. Por ejemplo, llorar no es malo, lo más importante es desarrollar una opinión propia sobre estas situaciones.

3. Valida tus emociones. Para convertirse en alguien resistente, es necesario localizar ese lugar en donde depositamos las emociones. Si las emociones están a punto de desbordarse por la acumulación es seguro que rompas en llanto o enojo muy fácilmente.

Para poder etiquetar y asignar un lugar a cada emoción, se deben hacer tres cosas: dar nombre al sentimiento sin juzgarse, permitirse sentir los sentimientos, y entender por qué se siente esa emoción.

4. Cultiva los hábitos saludables. Es más fácil ser emocionalmente fuerte cuando físicamente se está en equilibrio. Comer bien, dormir suficiente, hacer ejercicio y evitar el alcohol, pueden ser algunos de los factores que contribuyan a tener un mejor estado mental.

Muchos estados de ánimo se ven afectados por la salud física, por ejemplo, un dolor de cabeza contribuye a sentirse enojado o estresado. El cuerpo sano trae una mente sana.

Fuente: Dinero en Imagen