UNA CONVERSACIÓN CON DAVID TILMAN, PREMIO FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO

Antes de sus investigaciones se pensaba que una gran biodiversidad era un “lujo” que quizá no podíamos permitirnos; hoy sabemos que es imprescindible.

Hace unos días, se concedió al doctor David Tilman el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento por su trabajo pionero para fundamentar científicamente el valor económico y futuro de la biodiversidad, que hace a los ecosistemas más productivos, resistentes y estables; esto lo ha llevado a estudios importantes en alimentación y productividad agrícola.

Su trabajo es uno de los más citados de la ecología moderna: “Es increíblemente importante, necesitamos saberlo porque vivimos en una época en que los humanos estamos haciendo que los ecosistemas sean muy simples, con muy poca biodiversidad. Nuestro trabajo muestra que esta gran pérdida tiene consecuencias muy significativas y a largo plazo, en la calidad de los ecosistemas y en cómo funcionan, lo que significa que no nos podrán dar los servicios que queremos de ellos, como agua limpia, almacenamiento de carbono, etcétera”.

El doctor Tilman explicó que hasta hace muy poco se creía que el funcionamiento de los ecosistemas venía determinado por unas pocas especies importantes, que las demás no eran relevantes, pero a partir de su investigación se vio que eso era un error. “El ecosistema funciona como una red y cuanta más variedad tenga, mejor funcionará. Debemos restaurar la biodiversidad”, asegura el galardonado en entrevista.

El jurado destacó que el premio otorgado en la categoría de Ecología y Biología de la Conservación también contribuye a definir políticas basadas en el conocimiento científico y dirigidas al uso de la tierra y el balance del carbono a escala mundial, algo que ha tenido implicaciones en cuestiones prácticas de gran calado, como la producción de biocombustibles.

“Los biocombustibles no son la solución para nuestro problema de emisiones de gases de efecto invernadero”, afirma Tilman. “Hay muy pocas formas ventajosas para el medio ambiente de hacer biocombustibles, además de que éstos sólo podrían sustituir 10% de la gasolina que empleamos, así que nunca resolverían nuestro problema de emisiones”.

pioner

El investigador explica que se puede hacer una dieta saludable para uno y para el medio ambiente.

Además, una dieta adecuada

Aparte de su trabajo previo, en noviembre Tilman publicó en Nature cuál es la dieta humana saludable más adecuada para preservar el medio ambiente, contribuyendo a bajar las emisiones de gases.

El ecólogo nos compartió ideas que pueden ser retomadas por cualquier persona en su día a día.

—¿Podría darnos una breve guía de cómo es una dieta más adecuada para protegernos a nosotros y al medio ambiente?

Se analizaron los resultados de una docena de estudios diferentes de cómo las dietas tienen impacto en la salud. Hemos encontrado que las dietas sanas tienen varias cosas en común.

Tienen de seis a ocho porciones de frutas y verduras cada día, además de pescado como la carne más importante, y tienen granos enteros como la principal fuente de carbohidratos. Tienen bajos niveles de azúcar, grasa y carne roja o procesada. Aceites, especialmente el aceite de oliva, toman el lugar de las grasas.

Ejemplos son la dieta mediterránea, las dietas vegetarianas y una dieta pescetariana, una dieta vegetariana que incluye pescados y mariscos.

Todas estas dietas reducen en gran medida las probabilidades de contraer diabetes o enfermedades del corazón y puede dar de seis a 10 años más de vida.

Por su parte, la agricultura libera aproximadamente 30% del total mundial de las emisiones de gases de efecto invernadero cada año, por ello, todas estas dietas son también muy beneficiosas para el medio ambiente al reducir las emisiones de gases de efecto invernadero procedentes de la agricultura.

México, ejemplo de productividad agraria

En la actualidad, Tilman trabaja en cómo incrementar la productividad agraria sin aumentar el impacto ambiental, ya que en todo el mundo destinamos unos 5,000 millones de hectáreas a la agricultura, pero con muy poca eficiencia.

Al respecto comenta: “En su país, una cosa increíble ha ocurrido. En México desde mediados de la década de 1990 la cantidad de alimentos producidos por hectárea ha aumentado progresivamente año tras año, al mismo tiempo que la cantidad de fertilizante nitrogenado utilizado por hectárea ha disminuido.

“Esto ocurrió porque los agricultores mexicanos comenzaron a usar fertilizantes más eficientes e inteligentes. Incrementos similares en eficiencia se produjeron en muchas naciones de Europa más o menos al mismo tiempo. Con este uso racional de los fertilizantes los agricultores ahorran dinero y también tiene importantes beneficios ambientales.

“Esto se explica así, en primer lugar, cuando se aplica nitrógeno en una dosis demasiado alta o pronto para un cultivo, el nitrógeno extra contamina las aguas subterráneas, ríos, lagos y el océano, esto hace que el agua potable no sea saludable”, lo que causa el cambio climático.

Así, México ha demostrado durante las últimas dos décadas que podemos aumentar la productividad agrícola, aumentar los beneficios y ayudar al medio ambiente al hacer más eficiente la agricultura.

György Kurtág, gana por intenso

Madrid, España. El compositor húngaro György Kurtág fue declarado ganador del VII Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento, en la categoría de Música Contemporánea, por su “intensidad única y expresiva”.

El premiado ha trabajado muchas de sus obras a partir de la poesía, por lo que ha puesto música a letras de Samuel Beckett, György Dalos, Janos Pilinszky, Franz Kafka y otros.

Entre sus obras destacan las de piano para niños Játékok (1973-1976); Microludes (1977-1978) para cuarteto de cuerdas; el ciclo Mensajes de la dama Troussova para soprano y orquesta (1967-1980), entre otros.

“Se ha mantenido al margen de todos los sistemas y no se ha visto comprometido, trazando un camino fuera de las grandes corrientes, y apareciendo en la actualidad como una alternativa a la visión de la historia que se reduce a la oposición entre innovación y la vuelta a modelos antiguos”, indica el acta del jurado.

Sobre esta característica del galardonado, el presidente del jurado, Phillipe Alberà, comentó que esa independencia del compositor surge de su necesidad de ir más allá, pero también de cómo tras su salida de la Hungría soviética fue en París donde encontró su camino.

Explicó que la de Kurtág es una música “muy elocuente”, a partir de que la concibe “como un lenguaje, como la sintaxis”, y que por tanto “trabaja lo que hay en las palabras, antes, alrededor y después de ellas”, del mismo modo que como se hace con la escritura.

Abundó que construyó un lenguaje musical “de intensidad expresiva porque está condensada, es única, no se desarrolla, sino que una vez dicha se acaba, y está lejos de la tradicional música alemana romántica”.

En declaraciones al jurado, tras conocer que es ganador del premio, el compositor expuso que de los intérpretes espera esfuerzo para comprender lo que van a tocar, “porque la música tiene la misma sintaxis que un texto”.

Dijo que lleva cuatro años trabajando en su nueva obra, una ópera a partir del texto Final de partida, de Samuel Beckett, que leyó por primera vez en 1957 y desde entonces le marcó en su carrera artística. El premio que se entregará en junio próximo es el sexto de ocho categorías de los galardones Fronteras del Conocimiento este 2015.

En próximas semanas se conocerán a los ganadores en las categorías en Economía, Finanzas y Gestión de Empresas, y la de Cooperación al Desarrollo.

Publicado en El Economista