“Las buenas ideas llegan cuando descansas. Surgen en la regadera, cuando estás haciendo dibujitos o jugando al tren con tu hijo. Hamilton me obligó a poner más atención a la inspiración que conlleva el simple hecho de vivir mi vida.” Lin Miranda creadora de la obra teatro Hamilton de mucho éxito.

No se augura nada bueno para el futuro, no solo de la creatividad sino también de los cuerpos, las mentes y las relaciones sanas.

Has visto estas escenas muchas veces, y ¿que haces?

Parejas jóvenes que salen a cenar y sacan su teléfono para revisar mensajes, correos y redes sociales, incluso antes de leer el menú, y lo ven en repetidas ocasiones durante la cena.

Personas que salen a comprar y viajeros formados en una fila, gente que cruza calles concurridas, aun ciclistas y conductores cuyos ojos están puestos en su teléfono en lugar de su alrededor.

Niños pequeños en carriolas que juegan con un dispositivo digital que quizá es de sus padres o incluso suyo, en vez de observar y aprender del mundo que los rodea.

Gente que camina en la calle mientras ve su móvil, chocando entre sí, tropezándose o golpeándose con obstáculos.

Pasamos demasiado tiempo haciendo cosas que en realidad no nos importan.

Se encuentra con muchas personas que se han desconectado de lo que importa en verdad, de lo que nos hace sentir ricos y anclados como seres humanos.

El acceso casi universal a la tecnología digital

Comienza en edades cada vez más tempranas, se está transformando la sociedad moderna, que pueden tener efectos negativos en la salud mental y física, en el desarrollo neurológico y relaciones personales, sin mencionar la seguridad en las carreteras y aceras.

Como pasa con muchas otras cosas en la vida, la moderación en nuestro mundo digital debería ser el distintivo de una relación sana con la tecnología.

Muchos se han convertido en esclavos de los dispositivos que en lugar de liberarlos para dan más tiempo para vivir la vida y la gente que amamos., Estamos bombardeados constantemente por tonos, timbres y zumbidos que nos alertan sobre mensajes que nos sentimos obligados a ver y responder de inmediato.

La mayoría de las personas revisan sus celulares 150 veces al día, o cada seis minutos.

Y los jóvenes envían en promedio 110 mensajes de texto al día.

46% de los usuarios de teléfonos inteligentes, ahora dicen que no podrían vivir sin sus dispositivos.

Angustia por no tener el celular consigo

La mayoría de los estudiantes en 10 países experimentó angustia cuando intentaron estar sin sus dispositivos durante 24 horas.

Una de cada tres personas admitieron que preferirían renunciar al sexo que a sus móviles.

Nos estamos convirtiendo en robots digitales.

¿Las próximas generaciones sabrán cómo conversar cara a cara?

Se darán cuenta de las aves, los árboles, el amanecer y las personas con las que comparten el planeta?

Visitar galerías de arte, asistir a conciertos o caminar en pintorescos caminos boscosos, en lugar de pasar todo el fin de semana en el iPad comunicándose con sus “amigos” de Facebook, desperdiciando su tiempo.

Limitar nuestras vidas digitales

Sin espacios abiertos ni tiempo libre, el sistema nervioso jamás se apaga… está en un estado constante de alerta y respuesta.

Todo el tiempo estamos conectados y cansados.

Incluso las computadoras se reinician, pero nosotros no lo estamos haciendo.

Son las conexiones con otros seres humanos —conexiones reales, no digitales— lo que nos nutre y nos hace sentir como si contáramos.

Nuestra presencia y toda nuestra atención es lo más importante que podemos darnos los unos a los otros.

“Las comunicaciones digitales no producen conexiones más profundas, en las que nos sentimos amados y apoyados”.

El trabajo real muy a menudo, se ve interrumpido por señales de tu teléfono que te parecen imposibles de ignorar.
En cuanto al bienestar físico, es probable que cada hora que pasas en un dispositivo sea una hora sedentaria en el interior de tu casa.
Las pantallas están robándoles a los niños y adolescentes el tiempo en el que deberían estar realizando actividades físicas y deportes, leyendo o creando y participando directamente con otros niños; todas esas cosas son esenciales para tener un sano desarrollo físico y social.

Los niños que usan demasiado las redes sociales corren el riesgo de tener un uso problemático del Internet, y los usuarios acérrimos de videojuegos pueden sufrir un desorden de videojuegos en línea.

La única diferencia entre la adicción digital y otras adicciones es que este es un comportamiento socialmente aceptado.

Un programa de desintoxicación digital de 30 días, y tres pasos para ayudar a frenar nuestra dependencia digital

1.

Comienza por reconocer cuánto es tu uso de dispositivos digitales en verdad es necesario, digamos, para trabajar o navegar o hacerles saber a tus familiares que estás bien, y qué es simplemente una costumbre de responder, publicar y distraerte.

2.

Haz pequeños cambios. Abstente de usar tu dispositivo mientras comes o pasas tiempo con amigos, y agrega una cosa al día que se haga sin el celular.

3.

Hazte muy consciente de lo que es importante para ti, lo que de verdad te nutre, y dedícale más tiempo y atención.